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domingo, 5 de junio de 2016

De vacaciones..☀

El verano y los 'campamentos curiosos'




Por: Argibo 

Mi novia sugirió que pasaramos las vacaciones con otra pareja, yo aunque no se lo dije, agradecí la idea, y es que después de casi cinco años juntos estar las 24 horas del día durante dos semanas con Cristina, se me antojaba un poco aburrido, ya que ella era incapaz de levantarse de la toalla mientras hubiera rayos de sol y a mí, me gustaba más estar en movimiento, ya sea nadando, practicando surf o corriendo por la playa, mi afición por los deportes me permitía tener, a mis 30 años, un cuerpo musculado y bien definido, sin mucho vello, ya que Cris era la encargada de recortarme el vello del torso siempre que íbamos a hacer un viaje.



Iríamos a las Canarias, y nuestros acompañantes serían Lucía y Dani, ella era compañera de trabajo de Cris, y siempre bromeaban con que todo el mundo las tomara por hermanas debido a su gran parecido, ambas rubias, ojos verdes, delgaditas pero de generoso pecho y no muy altas. A pesar de coincidir casi a diario con Dani en el gym, no tenía ninguna relación con él más allá del saludo cordial consecuencia de la amistad entre nuestras chicas, a mi parecer él era el típico "chulito de gym", encantado de conocerse, era guapo y lo sabía, tenía un cuerpo envidiable, y lo sabía y sus ojos azules hipnotizaban al mínimo contacto con ellos, ahora que lo pienso, puede que por aquel entonces le tuviera cierta envidia.



Dani y yo pronto asumimos que al menos durante el día tendríamos que hacernos compañía el uno al otro porque nuestras chicas no pensaban moverse de la toalla, por suerte por las noches nos recompensaban con buen sexo, más o menos hasta el sexto día en el que ambas completamente quemadas por el sol nos impedían que las tocaramos por las noches salvo para darles crema hidratante.



Dani y yo seguíamos yendo a la playa y practicando deporte durante el día, pero a medida que nuestra confianza iba siendo mayor y la abstiencia sexual a la que nos tenían sometidos nuestras parejas iba en aumento, nuestras charlas cada vez giraban más en torno al sexo y no había chica en la playa sobre la que no comentáramos las guarradas que le haríamos si se dejara.



A mediados de la segunda semana practicamos surf en una playita de difícil acceso, un autobús del hotel nos llevó hasta el lugar pero a la hora de la vuelta nos encontramos con que un Jeep en no muy buen estado con un chófer del Hotel sería nuestro transporte, y el de nuestras tablas. Las tablas ocupaban el asiento del copiloto y buena del asiento trasero, con lo que sólo quedaba espacio para una persona atrás, Dani me cedió el asiento y dijo que él llegaría caminando, pero eran más de 3 kilometros, por un camino de lleno de desniveles y piedras a pleno sol, así que le dije que iríamos los dos en el Jeep de la manera que fuese, no era un trayecto tan largo en coche. Finalmente Dani tomó asiento y yo que pesaba algo menos, me coloqué encima de él. El chófer arrancó, mi posición era incómoda, y no sólo por los baches y volantazos, sino por estar ahí, encima de otro tio, ambos sin camiseta, vestidos únicamente con un bañador ajustado que era el que llevábamos debajo del traje de surf. A los pocos minutos de viaje empecé a notar como Dani se movía nerviosamente de su asiento, supuse que era por mi peso y me levanté un momento, al volver a incorporarme noté que sus movimientos eran para ocultar su erección sobre la que que acababa de posar mis nalgas, no dije nada, pero le entendía, llevábamos varios días sin sexo y el movimiento del Jeep sobre el camino y el roce al que nuestros cuerpos estaban siendo sometidos había activado en su cuerpo una reacción de lo más natural y yo incoscientemente dejé de sentir los baches del camino y me concentré en la polla sobre la que estaba sentado, nunca me había visto en una situación así y a pesar de que los dos llevábamos bañador la sensación de proximidad era tan fuerte que podía sentir cada centímetro del contorno de su miembro sobre mi culo, era como si no hubiera nada más, se me estaba empezando a poner morcillona cuando llegamos a nuestro destino y el chófer nos hizo bajar.

Al ser yo él que estaba encima bajé el primero y vi como Dani remoloneaba y buscaba el traje de surf para tapar su erección, estaba realmente nervioso, muy lejos de su seguridad habitual, por lo que decidí calmarle.



- No te preocupes, es normal. -le dije-.

-¿El qué?.

- Que te hayas empalmado tío!! - dije mientras le quitaba de encima el traje de surf con el que seguía ocultando su enorme bulto.- No lo puedes negar, ahí lo tienes, saludándome jejeje.

- Serás, cabrón!. Vale, sí, se me ha puesto dura, llevo una semana sin mojar, nos pasamos el día hablando de sexo y ese camino estaba repleto de baches y curvas. Ha sido una respuesta fisiológica, así que no te hagas ilusiones julandrón, que tú nada has tenido que ver. - Me dijo Dani ya recuperando su tono chulesco-.

- Jajaja de acuerdo, pero la próxima vez iré yo debajo, no quiero que me la claves con la excusita de que tu novia no te deja mojar, jeje.




Efectivamente al día siguiente nos encontramos con la misma situación, mismo chófer y mismo Jeep para hacer el trayecto de vuelta, ya que a esa hora los autobuses del hotel estaban ocupados. El viajecito en Jeep del día anterior me mantuvo caliente toda la noche, le pedí a Cris que me ayudara, que al menos me hiciera una paja, pero no estaba por la labor y tuve que consolarme yo sólo en el baño, me corrí en seguida, me duché y volvía a estar caliente, no sentía ninguna atracción por Dani, pero tenía que reconocer que la situación era de lo más morbosa. Quise probar algo nuevo y en el baño cogí un bote de espuma con forma cilíndrica, lo coloqué sobre la taza y me senté sobre él, estaba frío, pero el contraste con mis huevos que ardían por el calentón hizo que me empalmara de nuevo enseguida pese a haber eyaculado hace menos de 10 minutos, imité el vaivén del Jeep y simulé que el bote era la polla de Dani, me volví a correr al momento.

De nuevo nos encontrábamos ante el dilema de como sentarnos en el Jeep, si bien es algo que esperaba con ansias desde la noche anterior, así que rápidamente tomé asiento y dando unas palmaditas sobre mis mulsos indiqué a Dani que esta vez sería él que se sentaría encima, "Pero sin mariconadas", me dijo.

El viaje comenzó, reposé mi cabeza y espalda sobre el asiento y comencé a sentir las nalgas de acero de mi colega sobre mi paquete, un bachecito, otro y la reacción fue instantánea, la tenía como una piedra. Dani lo notó:

-¿Qué?, ¿Julandrón?, ¿disfrutas del viaje? - Me dijo con una sonrisa pícara. Acto seguido comenzó a moverse de un lado para otro lo que hizo que me pusiera aún más cachondo y que me polla quedara colocada justamente en la rajita de sus nalgas, la sensación no podía ser más placentera, pero me equivocaba, en ese momento Dani empezó a apretar y relajar las nalgas entre las que estaba mi miembro y el placer se volvió irresistible, puse mis manos en su cintura y le ayudé a acompasar los movimientos. Iba a explotar, y que él volviera la cabeza para mirar lo cachondo que me estaba poniendo, todavía me encendía más. Apoyé mi frente sobre su espalda y comencé a resoplar:

- Para tío, vas a hacer que me corra. - Susurré, pero él lo tomó como una invitación a aumentar sus movimientos, y no pude controlarme, y me corrí, dentro de mi bañador con Dani sentado encima, caí exhasuto sobre el asiento y Dani hizo lo mismo apoyando su espalda sobre mi pecho, su cuello quedó a la altura de mi boca, y la cercanía de su cuerpo me erizó la piel.



Llegamos al hotel, bajamos del coche. Dani la tenía dura, el bulto de su bañador le delataba, y parecía no importarle, a mí ya se me haía bajado, pero aunque no se notara mi bañador por dentro estaba rebosante de leche, yo me moría de la vergüenza, no podía mirar a Dani a los ojos, sólo quería irme a mi habitación y ducharme, pero no quería ser brusco, por suerte Dani tomó la palabra:



-Colega, creo que a partir de ahora sí que vamnos a disfrutar de nuestras vacaciones. - Me dijo mientras se agarraba obscenamente el paquete.



Efectivamente nuestras vacaciones se volvieron mucho más placenteras a partir de entonces, pero esa es otra historia..





domingo, 14 de junio de 2015

Escalando con Dani..


¡Qué ganas de salir del curro! Y hoy directo a la sierra.¡Qué ganas de escalar! Después de este largo invierno, ¡ya era hora! El rocódromo me gusta, ver a la gente y eso, pero nada en comparación con escalar en la roca. Una ducha y cojo la mochila y el crash pad y ¡listo! A ver si Dani no tarda mucho y no se nos hace de noche, que las rutas con frontal molan pero... ¡con tanto peso es una putada!

Gayumbos, calcetines, un par de camisetas, los gatos, y el saco, ¡qué no se me olvide el saco!, que aunque por el día hace sol, las noches de abril todavía son frías, ¡ah! Y el frontal, que sino seguro que me escoño por ahí. Y para comer que llevo, voy a ver que tiene mamá en la despensa... Unas latas de atún, un paquete de chorizo, queso, pan de molde, unos plátanos ¡ah! frutos secos, para que no nos de el bajón. ¡umm! Una botellita de vino, venga para la mochila que para cenar seguro que nos viene bien.

Ya está, me voy para el roco y le espero allí que ya son casi las seis. Todavía no me ha dado un toque pero me dijo que sobre las cinco saldría del curro, así que tiene que estar al llamar. Espero que no tarde mucho.

  • Lucas, ¿qué pasa tío? Has esperado mucho.
  • No te preocupes, si he estado charlando con estos.
  • Pues venga sube a la furgo que son ya las seis y media que al final me han liado en el curro y se nos va a hacer de noche.

Tardamos en llegar una hora y media, el viaje es tranquilo, debido a nuestros trabajos, el suyo en una empresa de telecomunicaciones y el mio en un hospital, ambos tenemos turnos que nos dejan días libres entre semana y nos permiten ir al campo cuando menos gente hay. Pillamos un poco de tráfico a la salida de la ciudad pero pronto la carretera se queda casi vacía. Dani ha puesto la radio y ambos disfrutamos de la música, incluso canturreamos alguna de las canciones. No hablamos mucho, los dos somos bastante callados, los montañeros tenemos fama de taciturnos y soñadores, no lo sé, simplemente si no tienes nada que decir, mejor cerrar la boca.

  • Ya estamos aquí.
  • ¡Aire puro! Que ganas de salir de la puta ciudad.
  • Venga que te ayudo. Ponte la mochila por delante y el crash pad por detrás.
  • Gracias. ¿Y la garrafa de agua?
  • No te preocupes, ya la llevo yo.

Hemos dejado la furgoneta aparcada a la entrada del parque natural, tenemos por lo menos nueve kilómetros por delante primero de subida, luego de bajada y por último vuelta a subir hasta llegar a los bloques. Espero que la roca esté bien, esta semana a llovido un poco pero con el sol de los últimos días espero se haya secado.
  • ¡Estoy hasta los cojones del crash pad!
  • ¡Cómo pesa el cabrón!
  • Pero a ver que hacemos sin ellos.
  • Si, los necesitamos para no rompernos la crisma cuando nos falla un agarre.
  • Sino es por ellos ya nos habríamos roto más de un hueso.
  • Tienes razón, la verdad es que estas colchonetas te salvan de buenas hostias.
  • De todas formas ya estamos llegando. Por ahí sale la ruta hacia los bloques.
  • ¿Paramos un poco y cogemos aire?
  • Venga y aprovechamos y sacamos los frontales que ahora nos metemos entre los árboles y cada vez se ve menos.

Llegamos a la zona de bloques, Dani sabe donde hay un refugio natural en esta zona, yo he venido un par de veces pero siempre a pasar el día. Él lleva escalando más tiempo que yo y se conoce la zona como la palma de su mano. Es la primera vez que me quedo a dormir aquí arriba. Me sorprende al verlo. Yo me imaginaba una cabañita, pero no, es simplemente un saliente en la roca de dos por dos y poco más de un metro de alto. ¡Todo un lujo! Bueno, es lo que hay, después del madrugón para ir a currar y la caminata cualquier sitio me vale para dejarme caer.
  • Suelta las cosas por aquí. Vamos a poner los crash pad junto a la roca y a sacar algo de cenar.
  • Perfecto, ¡qué tengo un hambre que me muero!
  • ¡Ah! ¡Qué gusto soltar el peso!
  • Si, ahora parece que floto. Cuando te lo cargas no parece tanto, pero después de unos kilómetros...

Cenamos y nos colocamos bajo la roca. Los crash pad no son muy largos, pero la verdad es que es una gozada poderse tumbar en algo blandito. Ha refrescado así que agradezco meterme en el saco. Dani también se mete, pero parece que a él el frío no le afecta. ¡se ha quitado la ropa! Yo no soy tan valiente, paso de quedarme en gayumbos, ¡qué hace un frio que pela! Me cuesta dormir, el silencio de la noche está lleno de ruidos, se oyen animales por todos lados. ¡Menos mal que Dani me ha dejado el lado pegado a la pared!

¡MIERDA! ¡QUÉ PASA! ¡Estoy helado! ¡qué frio!, ¿dónde está el frontal?, ¡estoy empapado! Me muevo, el saco, mi ropa, ¡todo está empapado! Enciendo el frontal, con la luz Dani se despierta.
  • ¿Qué pasa tío?
  • No lo sé. ¡Estoy empapado!
  • Ha debido llover. Mira, alumbra hacia arriba. -Salgo del saco como puedo, intentando no pegarme en la cabeza con la roca, tengo toda la ropa mojada-.
  • La roca chorrea por esa grieta. ¡Joder! Y ahora, ¿qué hago?
  • No te preocupes, anda quítate la ropa mojada y métete en el saco conmigo.
  • No se, tío, espera que busque algo de ropa seca.
  • No te preocupes, que así es mejor, entrarás antes en calor, ¡qué estas tiritando! -No muy convencido me quito la ropa y me meto en el saco, es verdad se está muy calentito-
  • Venga, vale.
  • Un poco justos pero cabemos, ponte de lado, ¡estas helado!

Estamos muy pegados, noto su pecho en mi espalda, pero la verdad es que es agradable sentir su calor, ¡si que estaba helado! Me relajo y el sueño me envuelve, pero antes de perder por completo la conciencia noto como su paquete crece contra mi. No se si es el sueño o lo agustito que estoy pero no le doy importancia y me dejo llevar por Morfeo.
  • Vamos arriba que ha salido el sol.
  • ¡Mmmm! ¿Qué hora es?
  • No tengo reloj, pero ya hace bastante que amaneció.
  • ¿Podremos escalar?
  • Si, lo de ayer debió de ser un chaparrón, la roca está seca.

Desayunamos algo de fruta y en un momento nos ponemos a escalar. Los gatos nuevos son una gozada, hacen que mis pies se adhieran a la roca mucho mejor que los viejos, los que uso en el roco.
Dani me enseña cada paso y consigo llegar a lo más alto en varias ocasiones, pero estoy muerto, tengo las manos despellejadas y resecas del magnesio. ¡Ya no puedo más! Me siento y le observo, no es mucho más grande que yo, está muy delgado, no tiene ni un gramo de grasa pero todos sus músculos se marcan a través de su piel morena. Nos parecemos mucho, incluso en ocasiones han pensado que eramos hermanos. Pero el está más definido, se nota que lleva media vida escalando y su piel es más oscura que la mía, los días en el campo le han curtido, yo soy más blanquito, tengo que tener cuidado y echarme crema.

Estoy mirando sus piernas, menudos muslos tiene, son dignos de ver, me quedo embobado, hasta que con un grito se deja caer.
  • ¡Ahh! Mierda, hasta que no me salga este no paro.
  • Venga tío, inténtalo otra vez y luego comemos.
  • Vale, pero de aquí no me voy hasta que no suba.

Después de comer escalamos un rato más y antes de que se vaya el sol bajamos hasta el rio para darnos un chapuzón y quitarnos el sudor y el magnesio que a estas alturas nos impregna medio cuerpo. Nos secamos con los últimos rayos del sol y cuando se esconde tras las montañas nos abrigamos y subimos al refugio a cenar. Escalar todo el día me ha dejado roto, pero la verdad es que ha sido genial, me encanta el Boulder, es una modalidad de escalada que te permite entrenar todo el año, se puede hacer en rocodromo pero lo mejor es salir al campo, la naturaleza, la roca...
  • Mira lo que he traído para acompañar la cena. -Saco la botella de tinto de mi mochila-
  • Menudo cabrón que estás hecho.
  • Toma la suiza y ábrela.
  • Puff, tío, que fuerte está.
  • Es peleón el cabrón.

Después de cenar jugamos un rato a las cartas, y acabamos la botella de vino entre los dos. Nos echamos unas risas, ¡me lo estoy pasando genial!, no se si es el vinillo, pero todo lo que dice Dani me hace gracia.
  • Lucas has mirado como está tu saco.
  • Mierda, se me olvidó, con las ganas de escalar esta mañana lo he dejado hecho una bola junto a la pared.
  • ¡Puff! Pues seguro que no se te ha secado.
  • Mierda, tienes razón. ¿Y ahora que hacemos tío?
  • Yo, que sé. Tendremos que dormir otra vez en el mismo saco.
  • Tú lo que quieres es volver a dormir conmigo.
  • ¡Pero qué dices tío! -No lo había pensado, pero menos mal que no hay mucha luz porque seguro que estoy rojo como un tomate.

Nos quitamos la ropa dejando solo los gayumbos, y nos metemos en el saco. De nuevo estamos pegados, piel con piel. Pero esta vez espalda con espalda. Cierro los ojos y me vienen imágenes del día, la roca, Dani escalando, sus músculos... Se da la vuelta y me abraza, no se por que, pero me gusta. Nunca había pensado que esta situación podría agradarme, las pocas veces que he ligado ha sido con tías. No es que ligar sea una de mis prioridades, entre el curro y el roco no tengo mucho tiempo...

¡Qué hace! Se pega más a mí y noto como su polla se clava en mi culo a través de la tela. Sus ásperas manos acarician mi costado, bajan hasta mis gayumbos y tiran. ¡¿Qué hace?! Estoy flipando, quiero decir algo pero no me salen las palabras. Su mano se adelanta y me coge la polla, joder, pero si estoy todo empalmado, la aprieta, y comienza a hacerme una paja. Dios, no puedo pensar, pero esto... esto es espectacular, como siga así me voy a correr.

No se si será el vino, saber que estamos aquí los dos solos o ¿qué? Pero me dejo llevar. Con la otra mano sigue abrazándome lleva sus dedos a mi boca, yo los chupo en un acto reflejo, ¿por qué? Los saca y me quedo desconcertado hasta que noto que acaricia mis nalgas, pero se va acercando más al centro... ¡No! ¡Eso si qué no!... Pero siguen sin salirme las palabras... estoy muy cachondo y en el fondo estoy disfrutando. Sus manos son fuertes y sus dedos anchos a causa de la escalada. Uno de ellos intenta entrar en mi agujero... Duele un poco, pero la paja que me está haciendo se lleva toda mi atención. Está dentro, lo mueve muy despacio... ¡Mmm! Es raro, pero me gusta... Mete otro y lo hace girar en mi interior. Los saca, me siento vacío, pero eso dura poco. ¡No! Esta intentando meter su polla. No va a entrar. Es imposible. ¡Duele!
  • Para... -Es lo único que soy capaz de decir-.

No dice nada, pero se queda quieto, no se cuanto a logrado meter, pero yo me siento lleno, creo que me va a partir en dos. Con un brazo me rodea el cuerpo, con la otra mano sigue pajeandome, estoy atrapado contra el saco, la cabeza de mi polla esta rozando contra la tela. Comienza a presionar de nuevo muy despacio, hasta que noto como sus huevos se pegan a mi. Creo que no voy a aguantar, seguro que estoy sangrando, el dolor es casi insoportable. Pero se para, se que va a continuar, me lo ha demostrado escalando, cuando se fija un objetivo no se rinde. Así que intento relajarme y déjame hacer. Pese al dolor estoy disfrutando, no ha dejado de pajearme en todo este rato.
  • ¡Ahh! -Sale de su boca justo cuando consigue clavármela entera-.

Yo no digo nada, el dolor me paraliza, comienza a moverse muy despacio, hacia afuera, hasta que casi la saca por completo y de nuevo la mete hasta el fondo, varias veces, lentamente, es raro, muy raro, me duele un poco menos, pero a la vez siento algo que me hace estremecer, acelera... Al igual que el ritmo de su respiración, que noto justo en mi nuca, eso me pone aun más caliente... ¡joder me va a partir en dos! Pero... ¡umm! La punta de su polla esta tocando... ¡ahhh! No se donde estará tocando. Su mano libre acaricia mi pecho. Lo presiona con fuerza, pero con sus ágiles dedos encuentra uno de mis pezones, lo pellizca y tira de él, lo siento tan duro como mi polla.



Esto está siendo brutal, excitante, animal, pero en la vida había disfrutado tanto... Más rápido, sus caderas chocan contra mi culo y yo contra la tela del saco. Aún más rápido, me pajea siguiendo el mismo ritmo, aprieta mi polla entre sus dedos y noto como me inunda por dentro, caliente, húmedo, el dolor ya no es tan fuerte y sus últimas estocadas me llevan a un estado... ¡ME CORRO! Descargo toda mi lefa por el saco.

Sale de mi lentamente y me abraza, yo no se que pensar. En el fondo me ha gustado, me ha gustado mucho, nunca antes había sentido nada así. ¡Ha sido increíble! Me abraza fuertemente y su respiración se tranquiliza. Se ha dormido... ¡No me lo puedo creer! Pero con todos los esfuerzos de hoy rápidamente a mi también me llama el sueño y me quedo frito.

Al día siguiente cuando me despierto no está, miro cerca del refugio, pero no le veo. Decido desayunar un poco después de echar un meo, algo un poco complicado porque me he levantado con la tienda de campaña puesta. Cuando estoy terminado de desayunar oigo un jadeo... ¡puff! Me recuerda a anoche. ¡ANOCHE! No quiero ni pensarlo, voy hacia allí y está escalando. Me pongo los gatos y yo también le doy varios pegues a la roca.

Después de comer recogemos las cosas y volvemos a la furgoneta, rumbo a casa. Hacemos el viaje en silencio, demasiadas cosas en que pensar...



Han pasado un par de semanas desde que Dani y yo pasamos aquellos extraños días en la montaña. La verdad es que no hubo nada extraño, más que dos colegas compartiendo unos días libres en la sierra, haciendo lo que más les gusta hacer escalar… pero la última noche… nunca podré olvidar la última noche… ¡Deje que Dani me follara! No sé si fue el saber que estábamos los dos solos, todo lo que estábamos compartiendo o el vinillo que nos tomamos en la cena, pero nunca pensé que yo iba a hacer algo así… y menos aún que lo iba a disfrutar tanto.

He intentado no darle muchas vueltas, lo pasado, pasado está, y la verdad es que a la mañana siguiente ninguno de los dos dijo nada. No quiero hacer de esto un mundo, he intentado olvidarlo, pero cada noche me despierto cachondo perdido, repitiendo una y otra vez aquel momento. No hemos hablado desde entonces, no he vuelto a ir al roco, me he puesto mil escusas baratas, sobre todo el trabajo, que la verdad es que me está jodiendo la baja de Raquel, estoy echando más horas que un tonto. Pero hoy libro, así que vamos a ver si le damos unos pegues a la roca que al final voy a perder la forma.

-          ¿Qué pasa Lucas? –Me saluda Toni al entrar-

-          Nada aquí a ver si entreno un poco.

-          ¿Qué ya no te vemos el pelo?

-          El curro, que me tienen explotado.

-          Y que con el buen tiempo uno prefiere la  roca. –Le habrá dicho Dani algo, mierda, que situación-.

-          Si tío. –Opto por dar una respuesta corta, no vaya a ser que la lie-.

-          Ya me dijo Dani que eres un máquina en la sierra, que has progresado mucho. –Mierda han estado hablando de mí. ¿Le  habrá contado algo más?

-          Bueno tío, voy a ponerme los gatos. –Seguro que me estoy poniendo rojo, voy para dentro que al final se va a dar cuenta-.

-          Hasta luego tío.


Me pongo los gatos y estiro un poco. Voy hasta el fondo del roco y no puedo evitar una punzada de desilusión cuando veo que Dani no está dentro. No sé qué esperaba, ¿qué me estuviera esperando?, ¿qué se tirara a mis brazos? ¡Deja ya de hacerte pajas mentales! Lo que pasó, pasó. Me hecho bien de magnesio en las manos para no resbalarme al coger las presas y empiezo a trepar. Estoy como un toro pese a los días sin hacer nada. Necesito desfogar toda esta energía que llevo dentro. La gente se arremolina cerca para verme subir, yo estoy a lo mío. No puedo pensar, solo concentrarme en agarrar la siguiente presa.

Me falla una mano y caigo sobre las colchonetas, en el suelo entre las piernas de los que me están mirando veo sus muslos,  son inconfundibles, incluso en reposo marcan cada uno de sus músculos. Me levanto y le observo, ajeno a la gente que me rodea. Está en la entrada, ya con los gatos puestos, charlando con gente que conozco de vista. Su mano se apoya en una presa parece que en cualquier momento va a subir.

-          Lucas, ¿estás bien? – Me pregunta Juan, que está junto a mí, y al que no había reconocido hasta el momento-.

-          Si, si. –Consigo balbucear mientras inconscientemente me llevo la mano a  los dedos que me he raspado en la caída-.

No quiero seguir hablando. No puedo, su imagen ha roto todos los esquemas que me había creado para no bloquearme en esta situación, ¡mierda! Parezco un adolescente. Disimulo y vuelvo a encaramarme a la pared. Pero ya no estoy concentrado, así que me caigo constantemente. Decido salir a tomar el fresco un rato. Al pasar por la entrada saludo a los chicos que están animando a Dani, está totalmente colgado del techo. En horizontal, todos sus músculos se marcar. Nuestras miradas se cruzan y me sonríe. Yo le devuelvo la sonrisa y sigo caminando. No me paro, porque no sé qué decirle. ¡Qué sonrisa! Sus dientes son perfectos. Y sus ojos, ¡qué ojos! Verdes, pero de un verde intenso, definido, ¡perfecto! No como los míos, marrones, de lo más normal.


Los gatos me están matando, me pongo las deportivas y salgo a la calle, fuera están los de siempre con unas latas de cerveza en la mano. Los saludo y me voy al chino de la esquina a pillarme una también.  Nos echamos unas risas mientras nos pasamos un porrito de uno a otro. Sale Dani riéndose con Juan. ¿Estarán hablando de mí? ¡Ya empiezo con la paranoilla de la marihuana! Si es que no se para que fumo con lo mal que me sienta.

Se unen al grupo, proponen salir la semana que viene tres días a una nueva zona que han descubierto esta temporada. Está un poco lejos pero merece la pena. Todos se muestran entusiasmados pero como es entre semana al final el único que se apunta soy yo. Tendré que pedir un día libre, pero con lo que he currado no me lo pueden negar.

Me despido, que mañana tengo que madrugar y al final entre los porros y las latas, que han caído una detrás de otra voy contentillo para casa. ¡No me lo puedo creer! De nuevo en la naturaleza con Dani. No te hagas pajas mentales que no vamos solos, que esta vez se apunta Juan, vamos que es él quien lo organiza, que está de vacaciones, y somos los únicos pirgaos que no libramos los findes, así que con quién iba a ir. No creo que pase nada yendo los tres. Al menos espero poder hablar con él y aclarar un poco las cosas. El hacer como que no ha pasado nada no va conmigo, hay que apechugar con lo que cada uno hace.

¡Por fin! Ha llegado el día. Lucas, tranquilízate que pareces una quinceañera. Prepara las cosas y que no se te olvide nada. Vamos en la furgo de Dani, primero recogerá a Juan y luego pasarán a por mí. Estoy sentado en el sofá fumándome un cigarro, acabo de apagar uno, pero estoy de los nervios. ¡Relájate! Suena el móvil, ya están abajo. Cojo las cosas y hago un último repaso mental para que no se me olvide nada. En el último momento voy a la despensa y cojo una botella de vino…

-          ¿Qué pasa tío? – Me tiende la mano a modo de saludo al entrar en la furgoneta-.

-          Hasta los cojones del curro. –Se la estrecho, su mano es áspera, al igual que la mía, la aprieta con fuerza, y creo que tardamos más de lo normal en soltarnos-.

Saludo a Juan con la cabeza, está hablando por teléfono, y por la cara que tiene parece algo serio. Nos quedamos en silencio hasta que cuelga.

-          Tíos, lo siento, pero no puedo ir.

-          ¿Y eso?

-          Mi madre, que me acaba de llamar que está mi abuela en el hospital. Es muy mayor y está malita. No me quedaría tranquilo estando en el monte sin cobertura.

-          No pasa nada tío. Otra vez será. –Me apresuro a decir mientras golpeo suavemente su hombro-.

-          ¿Te acerco a algún sitio? –Dice Dani-

-          ¿Si no te importa llevarme al hospital?

-          Claro, tío.

Dejamos a Juan en la puerta del hospital, pobre, va con la mochila a cuestas. El crash pad nos lo llevamos, ya se lo devolveremos a la vuelta.  Se le ve muy preocupado. Yo me bajo y me siento de copiloto. No tiene ningún sentido que me quede en la parte de atrás.

-          ¿Vamos? –Dice Dani mientras me da una palmada en la rodilla y deja su mano apoyada unos segundos.

-          Claro. –Balbuceo concentrado en la sensación de su áspera piel en mi pierna-.

-          Pobre Juan, con las ganas que tenía de llevarnos a ese nuevo rinconcito que ha encontrado por internet.

El viaje transcurre en silencio, como siempre, escuchando la música, pero esta vez ninguno de los dos canturrea, se nota la tensión. Yo no sé qué pensar. Le miro de vez en cuando de reojo. Más de una vez intento decir algo. Pero no me salen las palabras. Su perfil me tiene embobado, tiene el pelo un poco largo, despeinado, y una nariz pequeña, respingona, que suaviza sus rasgos, no le pega mucho, le hace una cara graciosa, de buena persona. También tiene un poco de barba, de varios días, pero poco poblada. Yo no llevo barba y el pelo lo tengo cortito, es mucho más cómodo.

-          ¡Mierda! No tengo ni puta idea de donde estamos. –Dice al pararse en una cuneta-

-          Espera que miro en el móvil a ver si con el google maps nos encontramos.

-          A ver si hay cobertura, porque estamos en el culo del mundo.

-          Mira aquí estamos, ¿cómo dices que se llama el pueblo de donde sale el desvió?

-          Espera, que miro el wathsapp que no me acuerdo. –Saca el teléfono y me enseña una conversación con Juan-.

-          Estamos a unos diez kilómetros, ¡ya estamos cerca!

-          A ver, pero nos hemos pasado, voy a intentar dar la vuelta.

Es de noche, aunque se nota que los días son más largos estamos solo en mayo y pronto se mete el sol. Más aquí con los picos tan altos que nos rodean. Cuando entramos en el camino de tierra que llega hasta la zona de escalada vemos como en el horizonte se dibujan sus siluetas. Para el motor. Estamos en una zona arbolada, no se ve más allá. Al bajar se escucha un rio.

-          ¡Ya estamos aquí! – Grita mientras baja de la furgo y da unos saltitos para estirar las piernas.

-          ¡Qué ganas tenía! –Digo con demasiado entusiasmo- ¡Aire puro! - Me apresuro a decir para no dar a entender… ¿qué? Pero si no se ni lo que quiero—

Cenamos a la luz del camping gas, esta vez hemos venido más preparados, como la zona de escalada tiene fácil acceso hemos traído de todo. Saco la botella de vino y al cogerla, Dani me sonríe. Espero que este recordando la última vez, nuestros dedos se roza, y noto como un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Comemos con hambre, el viaje ha sido más largo de lo esperado, y más los últimos kilómetros que andábamos perdidos. Recogemos y vamos a la furgoneta, sacamos el material y lo dejamos en los asientos. Dormiremos en la parte de atrás. El  suelo está cubierto por aislantes mullidos,  de esos de hacer Pilates ¡Qué cabrón! A cuantas tías se habrá trajinado aquí ¿o serán tíos? Me pongo nervios, no quiero ni pensarlo.

Voy a echar un meo antes de dormir. Cuando vuelvo está tumbado, en camiseta y gayumbos, ha dejado el saco abierto. Extiendo el mío y me quito los pantalones. Nos quedamos los dos mirando al techo con la luz apagada. El reflejo de la luna entra a través de los cristales. No me puedo dormir, el sonido del agua se escucha cerca, y suenan animales a lo lejos. Esta situación es muy rara… Me muevo a ver si encuentro postura. Mi pierna roza la suya. La dejo ahí, no sé qué espero que pase, pero pasa… siento su mano en rodilla. Sube por mi muslo acariciándolo, mi polla pega un respingo, ese leve contacto me ha puesto a mil. Se me escapa un jadeo. -¡ahh!-  No puedo evitarlo.

Su mano avanza hasta llegar a mis calzoncillos, me acaricia la polla por encima de la tela. Estoy inmóvil, de nuevo paralizado, pero esta vez no puedo echarle la culpa al saco. Soy libre de moverme y no lo hago. Siento como expulso las primeras gotas que mojan la tela. Sigue subiendo, acaricia mi abdomen,  recorre con un dedo las formas que hacen mis músculos.  Juega con los pelillos de mi pecho y al pasar por el cuello me recorre un escalofrío. Está más cerca de mí. Noto su cálido aliento, huele a tabaco y vino, pero no me desagrada. Sus labios se acercan y se encuentran con los míos. Comienza a besarme, torpemente le respondo. ¡Me está besando! ¡Me está besando un hombre! ¡Me está besando Dani! Su lengua penetra en mi boca. Siento como explora, la mía contraataca y las dos se enzarzan, primero tímidamente y luego con fuerza. Su barba me roza la piel de la cara, es una sensación extraña, pero agradable. Se mueve, está sobre mí, coge mis manos y las pone por encima de mi cabeza, siento como su polla crece contra mi cadera. Se restriega con mi cuerpo.

¡No me lo puedo creer!  No hemos hablado nada, me hubiera gustado aclarar las cosas, pero mi anatomía responde ante cada uno de sus roces. Ahora besa mi cuello, lo lame y llega hasta mi oreja.

-          Te he echado de menos. -Me dice en un susurro y yo me derrito-

-          ¡Ahh! –Jadeo, es lo único que puedo decir-.

Sigue bajando, ahora está en mi pecho,  mis manos están atrapadas por el fuerte agarre de una de las suyas sobre mi cabeza, no puedo moverme, ¡No quiero moverme! Con su lengua lame uno de mis pezones y sus dientes lo muerden suavemente, con la mano libre pellizca el otro ¡Qué sensación! Un impulso eléctrico que sale directamente desde ese punto, recorre mi cuerpo hasta llegar a la polla que ahora llora un liquidillo visco empapando mis gayumbos. Su lengua sigue el camino hasta mi ombligo. Sigue bajando, me besa recorriendo la goma de los calzoncillos, la punta de mi polla se escapa por arriba, la tela no puede contener mi erección, ¡creo que voy a correrme! Pasa su lengua por la zona que se escapa y yo grito -¡ahh!- Suelta mis manos y tira de los gayumbos, muevo mis piernas para sacármelos por los pies. Coge una de ellas y me besa la cara interior del muslo. Despacio, recorriendo cada centímetro de piel, es desesperante. Mi polla grita por atención, ¡voy a explotar! Y prácticamente ni la ha rozado. Entierra su cabeza entre mis piernas, aspira el olor, es una cerdada… pero ¡me pone a mil! Restriega su cara por mi polla y mis huevos, lame, huele, chupa cada parte. Sus manos están en mis caderas y yo bajo una de las mías. La pongo sobre su cabeza, sin apretar, no quiero obligarle a nada, pero vamos, él solito lo está haciendo todo. Se mueve y la devuelve a su sitio. Es raro, pero no me importa. Estoy disfrutando y encima no quiere que haga nada.

Lame uno de mis huevos, se lo mete en la boca, ¡es increíble! Ahora recorre toda la longitud de mi polla con su lengua y se la mete entera, de una vez  -¡ahhrggg!-  No es que tenga un pollón, pero no estoy mal dotado, es bastante ancha y por lo menos de diecisiete centímetros, aunque estoy tan cachondo que creo que ha crecido. Me come la polla como nadie lo ha hecho antes, alguna tía lo ha intentado pero se veía que no disfrutaba. Por el contrario él se está luciendo, se ve que le gusta.

Suelta mi polla, y yo protesto un poco, -¡ummm!- pero vuelve a lamerme los  huevos, baja, masajea con su lengua el espacio que los separan de mi culo, me besa y llega hasta el agujero. Un escalofrió me recorre mientras recuerdo el dolor de la última vez, ¡la primera vez! Pero estoy demasiado cachondo para detener esto. Sus labios humedecen toda la zona. Tengo las piernas dobladas y el agarra mis caderas fuertemente asiéndome para que no me mueva. Aun así, mi pelvis se balancea de arriba abajo siguiendo  su movimiento. Suelta el agarre de una de sus manos y con ella acaricia mi polla, -¡Nooo!- Logro decir, como la toque voy a correrme, sigue bajando y se une a su boca.  Comienzo a notar presión y uno de sus dedos se introduce en mí.

Esta vez no me duele, es una sensación extraña pero no de dolor. Entra y sale muy despacio y cuando llega al final hace círculos, ¡es increíble! Ahora mete otro dedo y repite la operación. No me lo puedo creer, mi cuerpo le acepta como si ese fuera su lugar. Introduce un tercer dedo y noto como mi piel se estira, ahora si siento una pequeña punzada de dolor, pero va desapareciendo cuando comienza a mover los tres dentro de mí. Los saca, me siento vacío, se incorpora y se quita los calzoncillos.

Me mira y yo siento un poco de vergüenza. El verde de sus ojos brilla con la luz de la luna.  Es la primera vez que nos miramos fijamente desde que hemos empezado, se acerca a mí me besa, de nuevo siento el roce de su barba. Se tumba sobre mí y sigue sujetando mis manos por encima de mi cabeza, fuertemente y con la otra mano levanta una de mis piernas quedando entre las dos. Nuestras pollas están juntas y aprieta sus caderas contra las mías.

-          ¿Estás preparado? –Me dice mirándome a los ojos-.

-          Siii… -Digo malamente, porque no sé si lo estoy, pero de lo que estoy seguro es de que le quiero dentro de mí-.

-          Siento si te hice daño la otra vez, no sé qué me paso… el vino… yo que sé.

-          ¡Ahhh! –Atino a decir, porque todo me cerebro está concentrado en el movimiento de su cadera.

-          Esta vez, voy a ir despacio y vas a disfrutar desde el principio.

Me ha gustado que se disculpara, pero la verdad yo tengo parte de culpa, porque en ningún momento me quejé. Dejo de pensar, se ha incorporado y con la poca luz que entra por el cristal puedo ver su polla. ¡Es enorme! No me extraña que la otra vez sintiera que me partía por la mitad. No sé lo que medirá, pero seguro que más de veinte centímetros y es muy ancha. Sin soltarme las manos, coloca mis pies sobre sus hombros y se ayuda con la mano libre para posicionar la punta de su polla en mi entrada. Noto la presión, introduce su capullo y noto una ráfaga de dolor, que se refleja en mi cara. Me acaricia y me besa y yo me relajo. La presión continua, suavemente va entrando. De vez en cuando se detiene y me besa de nuevo. Hasta que noto como sus huevos chocan contra mi culo. ¡Es increíble! Cómo puede haber entrado todo eso dentro de mí. Espera unos segundos y comienza a moverse, primero despacio, pero va incrementado el ritmo. Su polla parece crecer dentro de mí. Yo me muerdo el labio para soportar el dolor que estoy sintiendo. No es tanto como la primera vez, pero aun así, sigo notando que me voy a partir en dos. No puedo moverme aunque quisiera sus fuertes brazos sujetan mis manos y su cuerpo apresa el mío. Le siento muy dentro, mucho más que la otra vez, pero de nuevo comienza a estimular algo dentro, muy dentro. Noto como esta zona está conectada directamente con mi polla, que estaba un poco pachucha debido al dolor, pega un respingo quedando atrapada entre nuestros cuerpos.  Se roza con mi abdomen y el suyo. Esto me pone a mil.

Sus embestidas cada vez son más fuertes y más profundas, noto su aliento junto a mi oído, su respiración está muy alterada, creo que se va a correr de un momento a otro. Pero para, ¿qué pasa?, ¿no le gusta? Me agarra por los hombros y nos gira. Ahora estoy sobre él. Me incorporo. Todavía tengo su polla dentro de mí. Me recoloco para que no se salga. Agarra fuertemente mis caderas y me dice.

-          Quiero que me cabalgues. – Lo dice muy serio, autoritario-.

-          Siii. –No sé qué decir, me impacta su tono, pero a la vez me pone muy cachondo.

-          Muévete. –Le obedezco, y comienzo a balancear mis caderas-.

Me coge de los glúteos y marca el ritmo, estaré yo encima pero sigue siendo él quien dirige. Estoy disfrutando tanto que me da igual. Nunca pensé que algo así sucedería. Cada vez vamos más rápido, y aunque el marca el tiempo yo controlo la profundidad de la penetración. Esto hace que me sienta más cómodo y el placer sea mucho más intenso. Sus dedos se tensan y me clava las uñas en la piel, levanta sus caderas y noto como mi interior se inunda, uno, dos, tres trallazos golpean fuertemente mi intestino.  ¡Increibleeee! Me dejo llevar y mientras me pajea yo también me corro sobre él. Toda mi leche cae en su pecho y en su cara. Me derrumbo.  Me abraza y me besa. Salé de mí yo protesto. Me siento vacío.

Estoy junto a él, entre sus brazos, nos arropa a ambos con uno de los sacos. Y siento como el sueño puede conmigo…

unaxgarcia



martes, 2 de junio de 2015

Xavi: 'Tenía ganas de acabar así, es insuperable'..sexo con Iniesta




- ¡Pero qué coño me estás contando! ¡Debes decírselo al médico! - Dijo Xavi.



- No se lo puedo decir al médico, me dará la baja.



- ¡Puedes romperte si juegas lesionado! - Resaltó Xavi



- Solo queda una semana para la final de Copa del Rey y dos para la final de Champions, solo quiero aguantar hasta la final de champions y luego tendré todo el verano para reponerme.



- ¿Y si te lesionas? - Preguntó Xavi.



- Por favor, te he visto hacerlo algunas veces, hazlo por nuestra amistad. Por favor... - Rogó Iniesta.



- ¡Esta bien! ¡Te ayudaré! ¡Pero jurame que si te pasa algo no la pagarás conmigo! - Apresuró a decir Xavi.



- ¡Te lo prometo!



- Además de las frotaciones, tendrás que jugar enfajado, deberás ponerte camiseta abajo para que no te la vean. - Mencionó Xavi.



- Gracias, gracias. - Le abrazó con fuerza el manchego.



- No seas pelota, que como te pase algo recaerá sobre mi conciencia. - Dijo restandole importancia Xavier. - Tras acordar que le ayudaría, Xavi masajeo los riñones de Iniesta con intensidad, después de eso llenó su piel de crema calmante y puso la faja alrededor de la cintura de Iniesta, oprimiendo así la zona lumbar.



- Sigo pensando que deberías decirlo al médico. - Dijo Xavi, mientras se lavaba las manos retirando los rastros de crema.



- Se lo diré después de la final de Champions.



Esa acción se repitió continuamente, todos los días. Llegó el día de la final de copa del rey, ya todos los jugadores se encontraban en el túnel de salidad, todos excepto Xavi e Iniesta, eran los únicos que se encontraban en el vestuario, pues el catalán se encontraba ajustando antes de salir al encuentro la faja a su compañero.



- ¡Bien, esto ya esta! ¡Tenemos que salir! ¡Vístete vamos! - Xavi apresuró a Iniesta. Los dos salieron al túnel y por consiguiente al encuentro. El partido acabado 1-3, victoria para los blaugrana que tras el partido se encontraban celebrando eufóricos el título, después de una noche de fiesta desenfrenada, algunos de ellos regresaron a las residencias que el club les brindaba en Barcelona. Era como un complejo privado de chalets, ya lucia el sol en lo alto, cuando muchos de ellos estaban retirándose.

Balanceándose de una lado a otro, mientras se agarraban el uno al otro llegaron, Xavi e Iniesta.

Iniesta abrió la puerta de la casa, entró tirando sus cosas por el salón y fue derecho al dormitorio principal.



- ¡Ayúdame a quitarme esto! - Le pidió a Xavi, mientras tiraba de su faja, dando tumbos.



- No porque tires vas a conseguir quitarla antes. - Dijo Xavi con la voz propia de una persona en estado de embriagadez. Una vez los dos estaban en la habitación, Iniesta se quitó la camisa y Xavi intentó quitarle la faja sin mucho éxito, debido a que su compañero no paraba de movermese.



- ¡Te quieres estar quieto! - Dijo forcejeando con él, en la lucha insistente de Xavi, ambos cayeron sobre la cama, quedando el catalán sobre Iniesta.

Los dos se quedaron quietos, la cara de Xavi quedó al lado de la de Iniesta, el catalán levantó un poco su cabeza y se miraron a los ojos, en la habitación había un silencio que la envolvía entera, Xavier tragó saliva mientras ambos se miraban y poco a poco sus labios se fueron acercándose hasta fundirse unos con los otros, sin parar de besarse Xavi bajó hasta el pecho de Andrés donde busco su pezón ansioso y jugueteo con el entre sus dientes, lo mismo hizo con el otro de forma constante, mientras las manos de Iniesta presionaban su cabeza contra el pecho, suspiraba de forma más profunda cada vez que Xavi mordía con picardía su piel, subió desde su ombligo hasta su cuello pasando su lengua por su piel, las mano de Xavi se perdió dentro del pantalón y de su bóxer, metiendo dos de sus dedos en su raja.



- En el baño... - Susurró Iniesta con los ojos cerrados, el catalán sin decir una palabra, fue al baño, al llegar se apoyó sobre la pared y se miró al espejo, estaba completamente borracho, buscó en el mueble y al final llevó consigo de vuelta a la habitación un tarro de crema. Los dos se desnudaron mutuamente, mientras se morreaban de forma constante, Xavi abrió el tarro de crema cuando ambos estuvieron desnudos, lubrico su miembro con abundante crema y acto seguido el ano de su compañero con cuatro de sus dedos, abrió las piernas de Andrés que se encontraba boca arriba, dejando cada una de sus piernas a cada lado de Xavi y tras inclinarle un poco hacía arriba, puso su glande en la entrada del agujero de Iniesta, empujó entrando la mitad del glande.



- Ufff... Ah... - Se agarró a la cama Iniesta, Xavi continuó metiendola sin parar, pero lentamente, metió todo el glande por completo.



- Ah... Xavi... - Susurró.

El catalán continuó introduciendo su miembro por el ano de su compañero, al llegar a la mitad de su polla, Iniesta enrollo las sábanas con sus manos y soltó un fuerte gemido.



- Aaah... - Xavi continuó, hasta llegar a meterla en su totalidad. Las venas de Andrés se marcaban, Xavi echó su cabeza hacía atrás gimoteando de placer. Pues Andrés se encontraba bajo de él, con las piernas abiertas recibiendo el miembro viril de Xavi en su recién desvirgado ano, mientras el catalán se encontraba de rodillas sobre la cama notando como su polla se encontraba muy apretada y disfrutando del placer que daba un culo virgen.



- Aaarggg... aaaah... - Gemía Andrés.



- Ufff... - Xavi comenzó a bombear lenta y constantemente su polla.



- Aarg... uf... Ummm. - Gemia Iniesta.

La penetración se iba haciendo más rítmica poco a poco, el miembro de Xavi salía dejando solo su glande en el interior del ano y volvía a meterla, hasta notar como sus huevos se apretaban fuerte contra la raja de Iniesta, al final cogió un ritmo seguido y constante, mientras agarraba de los muslos a Iniesta que permanecía con sus piernas abiertas y lo traía hacía él. La respiración de Iniesta se mezclaba con la de Xavi.

El catalán se echó sobre Iniesta morreandole de nuevo, pegando sus cuerpos mojados por el sudor, Xavi pasó de morrearle la boca, agarrar su oreja con picardía y lamío su cuello, mientras se ponía al lado de él en la cama y se posicionó detrás de él. Xavier besaba la nuca de Iniesta, mientras le agarraba desde atrás y su miembro erecto se paseaba por la raja de Andrés.



- Umm... Ah... Uf... - Suspiraba Iniesta cada vez que sentía el exuberante miembro de su compañero, el catalán puso a Iniesta boca abajo y se deslizó lamiendo su espalda hasta llegar a su ano, donde comenzó a introducir su lengua con alevosía, el agujero de Andrés estaba lleno de salida y presemen de Xavier.

El catalán pegó su pecho a la espalda de Iniesta y colocando su polla en el agujero de Andrés, metió su miembro de un solo tirón sin ser brusco.



- ¡Aaaarg!  ¡Ah! - Andrés se agarró fuertemente a la almohada.



- Mmmmm... - gimió Xavi mientras deslizaba su barra de carne dentro de Iniesta. Continuó con la penetración, estaba vez el ritmo fue mucho más constante en todo momento, los fluidos de Xavi hacían sonar un chapoteo a cada embestida, más y más rápido, rebotaban los huevos de Xavi contra Iniesta.



- Aaarggg... Umm... Ah... Ah.. ah... - Los gemidos de Iniesta ya eran completamente constantes y fuertes, así estuvo un buen rato, en varias ocasiones Andrés mordía su almohada y ahogaba sus gemidos de placer.

Xavier tiró de las caderas de Andrés dejándolo a cuatro patas sobre la cama, lo que al principio estaba controlado luego fue un desenfreno, la penetración de Xavi estaba destrozando el culo de Iniesta, que se dejaba hacer al antojo de su compañero, la penetración a cuatro patas permitía a Xavi una penetración más profunda y placentera, comenzó a pajear a Iniesta que en esos momentos su ereccion estaba apunto de llegar al climax.



- Aaaaarrg,  aaaaaah, aaaaaaah... - Lo gritos de Iniesta se escuchaban por toda la casa.



- Oh... Uff... Oh... Oh... - Los gemidos de Xavi, comenzaron a mezclarse con los de Andrés y clavó sus dedos en las nalgas de Iniesta, mientras la penetración se intersificaba. Iniesta se agarró al cabezal de la cama dejando aun más su culo en pompa, mientras gritaba, cuando la polla de Xavi comenzó a hincharse Iniesta sintió que le iba a partir en dos.



- ¡Ah! ¡Sa...! ¡Sacala! ... - Xavi continuó penetrandole desenfrenado sin hacer caso a su petición.



- ¡Aaaaaaah! ¡Duele! - Se agarró con más fuerza a la cama. - Aaaaaaah!



- Uuuuuffff... - Resoplo Xavi, acto seguido Iniesta comenzó a sentir como el semen caliente de Xavi inundaba su interior, el catalán cayó sobre él, haciendo que también cayera sobre la cama, aun con su miembro dentro de él, las piernas de Iniesta estaban temblorosas bajó Xavi, después de bajar el hinchazón de la polla de Xavi, salió sin erección.

Los dos se quedaron dormidos, no pasó ni una hora cuando Iniesta despertó con una fuerte resaca, los rayos del sol penetebran por la ventana, Andrés se encontraba solo en la casa, no había ni rastro de Xavi.. ¿habrá sido todo un sueño? dudó hasta que comprobó que las sábanas estaban muy mojadas de semen.. una sonrisilla se dibujó en su rostro..



armond


La Champions es nuestra

Después de un día libre para la celebración de la copa del Rey, toda la plantilla culé volvió a los entrenamientos para seguir preparándose para la final de Champions.



- Nada está decidido aún, el fútbol es así hasta el final, tenemos que estar preparados mental y físicamente por el los entrenamientos se alargarán una hora. - Decía Luis Enrique a sus jugadores, todos en el terreno escuchaban las indicaciones del míster. Iniesta cruzó la mirada con Xavi por unos instantes, el catalán se la apartó automáticamente, aunque estaban entrenando sobre el terreno, los dos estaban muy distantes uno del otro, el entrenamiento acabó, los jugadores se retiraron a las duchas, solos caminando con mucha tranquilidad, dirigiéndose a los vestuarios en silencio, comenzaron a caminar uno al lado del otro, ambos rompieron el silencio a la misma vez diciendo : "¡Tenemos que hablar! "

Después de darse la ducha y sin hablar nada más, los dos fueron al parking privado, sin decir nada Xavier abrió su coche e Iniesta también subió a el.

Salieron del recinto, estuvieron en silencio todo el trayecto y al llegar a su residencia en Barcelona, Xavi metió su coche en el garaje, apagó el motor. El profundo silencio fue roto por el catalán, que tras quitarse el cinturón y sin bajar del coche dijo;



- Bueno, nos acostamos es un hecho.



- Si, eso ya ha quedado claro. - Dijo Andrés mientras se quitaba el cinturón.



- Vayamos por partes. - El catalán puso su mano, sobre su frente. - Los dos estamos casados, los dos somos heteros y los dos...



- ¡Nos vamos callar! - Cortó sus palabras Iniesta. - Mira estábamos borrachos, si follamos y ya está. Esto no ha pasado, es lo mejor. ¿Vale?



- Va... le.  - Dijo Xavi.



- Creo que ya está todo hablado. - Dijo con seguridad Iniesta. Xavi quedó pensativo.



- ¿Te habías acostado antes con un hombre? - Preguntó curioso Iniesta.



- No, no. ¿Y tú?



- ¿Tú que crees? - Dijo irónico Andrés.



- Esto no afectará a nuestra amistad ¿No? - Preguntó el catalán.



- No, claro que no. ¿Amigos, no? - Extendió su mano Iniesta.



- Amigos. - Estrechó su mano con Andrés y sonrió. Ambos se abrazaron, la mano de Iniesta agarró la nuca de Xavi, los dos estaban dentro del coche. El catalán acarició la espalda de Iniesta, mientras le abrazaba. La cara de Andrés se pegó a la de Xavi, poco a poco se fueron separando y quedaron frente a frente mirándose a los ojos. Empezaron a besarse y fue convirtiéndose en un morreo constante, las manos de Andrés sujetaban la cara de Xavier, mientras este acariciaba sobre la camiseta, los costados de Iniesta.

Sin parar de morrearse, Xavi comenzó a hundir sus manos bajo la camiseta de Iniesta, subía por sus abdominales hasta encontrarse con sus pezones, empezó a estimularlos con sus pulgares. Debido a la postura, al estar dentro del coche era un poco incomoda.



- ¿Vamos dentro? - Dijo Xavi entre morreo y morreo.



- No, no. - Le quitó las manos a Xavi. - Me voy. - Dijo Andrés.



- ¿Te vas a ir así? - Xavier le echó mano a su abultado paquete y lo manoseo por encima del pantalón, Andrés suspiró excitado.



- Pero esta es la última ¡Eh! - Dijo Iniesta.



- ¡Esta bien! - Las dos entraron desde el garaje a la casa, quitándose la ropa entre morreos, prendas de ropa iban cayendo por el camino, al llegar a la habitación, ambos estaban solo en bóxer. Iniesta cayó sobre la cama y Xavi sobre el mientras se besaban y magreaban mutuamente.

Xavi comenzó a lamer y besar el cuello de Iniesta y bajó hasta su pecho, el manchego puso su mano tras su nuca disfrutando del recital de lametones y besos que le estaba entregando Xavi, mientras su otra mano está sobre la cabeza del catalán, este continuó bajando por el cuerpo de Andrés, una vez llegó a la altura de su paquete comenzó a lamerlo por encima de la tela del boxer, agarró con sus labios el tronco y se paseaba por el con su lengua empapando el bóxer, el pecho de Iniesta subía y bajaba sin parar agitadamente.

Xavi agarró el elástico de sus bóxer y tiró de ellos liberando el miembro erecto de Andrés, comenzó lamiendo los huevos, dándole varias chupetones y paseó su lengua por toda la polla de Iniesta, desde los huevos, pasando por el tronco hasta el glande.



Ummm... - Barbuceó Iniesta, que observaba la rica comida que le estaba entregando su compañero. Xavi lo miró desde abajo y comenzó a introducir la polla en su boca hasta la mitad, comenzó a meterla y sacarla de su boca salivandola bien, cada vez que la metía en su boca, se metía un poco más y para sacarla presiona sus labios haciendo ventosa, llegó momento que los huevos de Iniesta tocaban la barbilla de Xavi cada vez que el catalán se introducía el miembro en la boca. Lo sacó con suavidad y sacó su lengua llena de jugo preseminal, Andrés agarró de la cara al catalán y empezó a morrearle de forma viciosa, saboreando su sabor en la boca de su compañero, mientras se morreaban las dedos de Xavi acariciaban el ano de Iniesta con las yemas. Sin parar de mirar a Xavi a los ojos, apoyó sus manos sobre su pecho acostando a Xavi sobre la cama. Los dos se sonrieron mutuamente y Andrés se puso entre las piernas del centrocampista. Le quitó los bóxer que aún los llevaba puestos, la polla de Xavi saltó de su calzoncillo completamente empalmada y mojada. Iniesta agarró la base del rabo de Xavi y comenzó a pajearle, mientras se introducía su glande en la boca, la excitación de Xavi crecía por momentos y acariciaba la cabeza de Andrés con ambas manos.

Mientras que con su mano derecha le pajeaba y con su mano izquierda masajeaba sus huevos, sin parar de meter y sacar la polla de su boca.

Ambos estaban acostados sobre la cama, Xavi boca arriba e Iniesta entre sus piernas, con los codos apoyados en la cama y el resto de cuerpo echado boca abajo, solo se veía el sube y baja de la cabeza de Andrés sobre la cama.



- Uff... Umm... - Se mordía los labios Xavi, mientras acariciaba la cabeza de su compañero. Andrés sacó la polla de su boca, besó la cabeza de su rabo y le sonrió desde abajo, el catalán le devolvió la sonrisa.



- Ven aquí. -Dijo Xavi subiendo por su cuerpo Andrés, volvieron a morrearse, cuando Iniesta se puso sobre él de nuevo, sus pollas tiesas y mojadas se frotaban, mientras se morreaban.



- Follame. - Le susurró Iniesta, casi con sus labios pegados a los de él, acto seguido Xavi giró sobre la cama a Andrés y abrió sus nalgas, agarrandolas con sus manos, clavando sus dedos en ellas, con su raja abierta pasó su dedo pulgar por el agujero de Andrés.



- Umm... - Se escuchó a Andrés. Xavi metió su nariz entre las nalgas de Xavi y aspiró profundamente y pasó la lengua por toda la raja de su compañero, con movimientos cortos muy rápidos pasaba la lengua por su agujero sin parar, poco a poco comenzó a introducir más la lengua en el agujero y una vez que estaba dentro la movía sin parar.



- Aaaaamm... Uff... Si... uff... - Se agarraba a la almohada Iniesta.



Xavi continuó así un rato más, acabando por dilatar muy bien el agujero de Andrés. Puso su polla entre las nalgas de Iniesta, ocupando toda su raja y la paseó por ella unas cuantas veces.

Guiando su rabo con su mano, la introdució dentro de su culo.



- Ummmmmm... - Gimió Iniesta, sin detenerse y de forma firme la metió entera.



- Aaarhggg... Así, así... Que bien entra... aaarg... - Dijo entre gemidos Iniesta. Xavi comenzó con la tarea de mete y saca, que aunque suave era constante.



- Uff... ¡Qué culo! - Xavi agarró y abrió sus nalgas, mientras su polla entraba y salía de su agujero, puso sus manos sobre las homoplatos de Iniesta, haciendo gran presión sobre él, sin parar de penetrar ni un momento.



- Ah... Arggg... Uf... Aaaah... - Los gemidos de Andrés eran constantes.

Xavi se dejó caer sobre él, pegando el pecho a su espalda, Iniesta notaba la respiración del catalán en su nuca, comenzó a besar su nuca, con sus brazos sobre los de Andrés, la penetración de él se aceleró y los gemidos de Iniesta no paraban ni un instante. El centrocampista la sacó del culo del manchego y lo giró sobre la cama, al mirarse los dos se morrearon con rapidez y sin parar de hacerlo, Xavi agarró el cuerpo de Iniesta subiendole sobre el, quedando Xavi sentado sobre la cama e Iniesta con las piernas abiertas sobre él, rodeó el cuello del catalán con sus brazos y se levantó un poco sobre él, Xavi agarró su polla y la llevó hasta el agujero, Iniesta se dejó caer de golpe sobre la barra de carne del catalán.



- ¡¡Aaaaaah!! - Dio un gritó en seco y comenzó a cabalgar sobre él sin pensarlo dos veces.



- Vamos, si... Uff... ¡Qué culo! Mmmm - Decía Xavi mientras Andrés botaba sobre él, la cama estaba en constante movimiento, el culo de Iniesta iba de arriba abajo sin parar.



- Aaah... Diooos,  sí,  sí, sí... Aaaah. - Andrés no paraba de gemir ni un instante, mientras se morreaba con Xavi sus brazos de cruzaban tras su nuca.

" Plas, plas" Se escuchó en la habitación cuando Xavi golpeó las nalgas de Andrés con fuerza, de forma seguida, los azotes fueron acompañados por los gritos de Iniesta. Sus dos cuerpos estaban pesados mientras botaban en la cama, cuando Xavi notó el semen de Andrés llenaba su abdomen y el de él mismo.



- Aaaaarrrg... Ummm... Xavi... - Gimió muy agusto Andrés. - Quiero que te corras en mi boca - Le dijo al oído, completamente excitado. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Xavi al oír esas palabras. Andrés se levantó de la polla de Xavi y volvió a introducir su miembro en la boca, tras bajar de nuevo entre sus piernas. Xavi agarró con ambas manos la nuca de Iniesta y comenzó a meter y sacar su polla de la boca, como si estuviera follandosela, cada vez apretaba más fuerte contra la boca de Iniesta, espretujando sus huevos bien, Andrés la notaba hasta su garganta y cuando comenzó a sentir la penetración de forma más violenta y dura, empezó a saborear el semen agridulce de Xavi en su boca, fuero varios los chorretones que ingerio Andrés, antes de que el catalán la sacará de su boca completamente hinchada, Iniesta respiró y los dos comenzaron a morrearse sin parar, llenos de semen el uno del otro y empapados en sudor..


Andrés Correa, Colombia mon amour