martes, 30 de diciembre de 2014

Finde en la playa, hetero curiosos

Hetero ¿? curioso... hetero curiosos y curiosones



Desde hace un montón de años (casi toda la vida) en mi familia vamos de vacaciones a unos apartamentos en la playa. Como tenemos dos apartamentos nos separamos, en uno nos metemos la familia de mi padre y en el otro la de mi tía, hermana de mi padre. Yo siempre me he llevado muy bien con mi primo, que tiene mi misma edad, y siempre que íbamos de vacaciones nos pasábamos todo el día juntos. Siempre estábamos jugando en la playa o en la piscina, a fútbol o a básquet o a la consola, sólo nos separábamos a la hora de dormir. Aunque a veces ni eso, por que desde que tenemos 15 años nos vamos por las noches con los amigos que tenemos en los apartamentos y dormimos muy poco.

Este verano pasado nos volvimos a reunir allí. Pero ahora las cosas son totalmente distintas. Los dos tenemos 22 años y no podíamos pasar allí todo el mes por culpa del trabajo. Así que nos organizamos como pudimos para coincidir todo el tiempo que fuera posible y al final resultó que sólo podíamos hacerlo en septiembre. Pero claro, la familia no podía ir en septiembre, así que pasaríamos una semana acompañados de nuestros padres y demás familiares y luego estaríamos tres semanas solos. O al menos eso pensaba yo.

Cuando llegué al apartamento mi primo ya estaba allí. Yo tenía muchas ganas de verle, y después de instalarme mi madre me avisó de que él (que se llama Álex) estaba en la playa. Me puse mi bañador, cogí una toalla y fui a buscarlo. Al acercarme lo vi en la arena, me alegré bastante. Pero entonces él (que no me había visto) se levantó y fue hacia la orilla, se acercó a una chica la abrazó y le dio un beso. En ese momento sentí algo raro. Sentí celos.

Me paré en la arena mirando a mi primo y a la chica riendo y hablando. Y no entendía nada de lo que me estaba pasando. Supuse que aquella era su novia, sabía que tenía novia, pero no sabía que la iba a llevar. Pensé que no me gustaba que estuviera allí, que quería pasar aquel tiempo solo con mi primo y la idea de pasar tres semanas los dos totalmente solos me gustaba mucho, por que sabía que nos lo íbamos a pasar en grande. Pero a parte de todo eso, me jodía que tuviera novia. Y no sé por qué. Yo hacía un par de meses que había cortado con una chica con la que había salido durante 6 meses, y ahora tonteaba con otra que estaba a punto de caramelo. Pero me jodía que mi primo tuviera novia. Y me asusté al darme cuenta que me jodía por que tenía la idea de que hiciéramos algo que yo llevaba desde críos deseando.

Desde que éramos muy pequeños mi primo yo nos habíamos pajeado juntos un montón de veces. Casi habíamos descubierto las pajas juntos y desde que lo hicimos pasábamos todo el mes de vacaciones pajeándonos casi siempre que podíamos. Nunca habíamos hecho nada más, pero yo siempre había tenido una especie de sueño. Quería quedarme un tiempo, al menos un día entero, con mi primo solos, en alguno de los dos apartamentos, pajeándonos o haciendo más cosas. Quería hacer el guarro, pasarnos el día en pelotas, cascándonosla siempre que nos apeteciera. Incluso tenía la idea de ligarnos a un par de chicas y montar una orgía.

Pero con su novia allí, se me cortó el rollo. Me acerqué a ellos, nos saludamos, estuvimos hablando... Ella se llamaba Elisabeth y tenía un par de años más que Álex. Al mediodía fuimos a comer al apartamento de mis padres toda la familia y hablando hablando surgió un tema que yo no esperaba. Mi primo y su novia estaban prometidos y se iban a casar.

A partir de ese momento me di cuenta de que la semana iba a ser muy aburrida. Que hasta que no nos quitáramos a todos los familiares de encima (incluida la novia) aquello no tendría nada de diversión. No me atreví a preguntarle a mi primo si Eli se iba a largar el 31 de agosto, pero yo tenía la impresión de que sí.

El caso es que, efectivamente, la semana fue muy aburrida. Álex y Eli pasaban todo el día juntos y no tenía más familiares de mi edad con los que pasar un buen rato. Todos eran mayores y o eran mis padres o eran primos casados y con hijos. Y para más INRI mis amigos no estaban por que todos se habían tomado vacaciones en julio.


Una noche le propuse a mi primo ir a bañarnos a medianoche a la playa. La tonta de la novia se acopló y se vino con nosotros. A mí no me hizo ni puñetera gracia, pero no podía decirle que no. Estuvimos un par de horas bañándonos, aunque nos costó Dios y ayuda convencer a Eli de que perdiera el miedo y se metiera en el agua. A eso de la 1 y media ella quería irse. Yo quería quedarme un rato más y Álex, que se dio cuenta de que yo no soportaba a la novia, la convenció de que se fuera sola que él se quedaba un rato más.

En cuanto se largó yo me quité el bañador y me metí en el agua. Álex hizo lo mismo y empezamos a nadar y a hacer un poco el subnormal. Que si ahora te ahogo yo, que si ahora me ahogas tú. Empezamos a nadar y fuimos hasta una plataforma que había a unos 20 metros de la orilla y nos sentamos en el borde, con los pies en el agua. Empezamos a hablar de nuestras vidas, de mis novias, de Eli... Yo fui tirando hacia el pasado, quería recordarle nuestra época de pajilleros. Como no conseguía llevarlo hacia donde yo quería, lo solté sin más.

Tengo ganas de hacerme una paja.

¡Pues háztela!.- dijo Álex.

Yo, ni corto ni perezoso, cogí mi polla y me la empecé a sobar. No tardé en conseguir una erección poderosa que me hizo descapullar rápidamente. Mi nabo mide unos 18 centímetros y es bastante gordo. Empecé a pajearme lentamente, me recosté un poco hacia atrás y exageré mis gemidos para llamarle la atención. Entonces me estiré completamente y seguí pajeándome. Vi que Álex también se estiraba, pero de costado, mirándome y entonces cogió mi polla y siguió cascándomela él. Yo no dije nada, simplemente actué como si aquello fuera lo más normal del mundo. Estábamos acostumbrados a masturbarnos el uno al otro (aunque hacía tiempo que no lo hacíamos) y por eso le dejé hacer. Él empezó a hablar.

¿Así que no tienes novia?

No, rompí con una chica hace un par de meses.

¿Y novio?

Le miré asombrado, me extrañaba que pudiera pensar que yo era gay. Le pregunté por qué lo decía y él dijo que era una pregunta tonta y que no pasaba nada si le decía que sí. Le dije que no, que no había tenido ningún novio. "Pues yo hace un mes me lié con un tío" Yo me incorporé de golpe y me aparté, mi polla salió disparada de su mano.

Al ver el susto que me llevé me lo explicó todo. Había salido una noche de fiesta sin Eli y se había emborrachado mucho, y el caso era que sin saber cómo había acabado en el lavabo con un tío comiéndole la polla. Cuando terminó de correrse el otro tío le obligó a que se la chupara a él y cómo iba tan borracho no se pudo resistir. El tío se corrió en su boca y se fue, y él se quedo en el lavabo sin saber qué hacer. Decidió guardarse el secreto y yo era la primera persona a la que se lo contaba.

No me atreví a decir nada. Él me miró y se tiró al agua. Yo me acerqué al borde y al mirar en el mar vi que él no estaba. Entonces salió de debajo del agua y antes de que yo pudiera hacer nada se metió mi rabo en su boca. Empezó a sorber con fuerza y a mí esa sensación me gustó mucho. Con los brazos sobre mis piernas se aguantaba para seguir chupando. Lamía mi tranca con gula y con bastante traza, me hizo dudar si sólo se había comido una polla en plena borrachera. Marcaba sus dientes en mi carne y se la metía hasta el fondo, cuando notaba su aliento en mi vello púbico me daba muchísimo gusto. Después de estar un rato chupándola se la sacó y empezó a lamerme el capullo. Lo hacía con rápidos movimientos de la lengua, sin ningún pudor. A mí aquello me gustaba tanto que no quise detenerlo en ningún momento. Fue bajando su lengua por el tronco de mi rabo y luego empezó a chuparme los cojones. Yo puse una de mis manos en su nuca y con la otra empecé a pajearme. Él chupaba mis huevos, se los metía en la boca y los sorbía haciendo presión. Mordía mi escroto y me besaba los muslos. Le cogí del pelo y estiré, y volví a guiarle para que me volviera a chupar el rabo. No tardé mucho en correrme, después del primer trayazo él se la sacó de la boca y me corrí en su cara. Él mi miraba sonriente.


En ese momento sentí miedo, miedo de que él quisiera que yo hiciera lo mismo. Nos estuvimos mirando un rato y me preguntó si quería chupársela. Le dije que no, que como mucho le haría una paja. Me tiré al agua y me puse a su lado. Cogí su rabo, que estaba a punto de explotar y empecé a pajearle. Estábamos los dos cara a cara, notaba su aliento en mi cara. Él abrió la boca y vi que aún tenía algo de mi leche en la lengua. Sin saber por qué abrí la boca y dejé que me besara. Entonces fue cuando noté que se corría. El gimió, y mientras pegaba trayazos de lefa me abrazó y empezó a besarme en el cuello.

Cuando terminó permanecimos abrazados un rato. Luego nos separamos y nadamos hacia la orilla, sin decir nada. Nos pusimos los bañadores y fuimos hacia los apartamentos. Mientras caminábamos él me confesó que llevaba mucho tiempo esperando el momento de hacerme una mamada. Yo le dije que no le decía nunca que no a nadie que quisiera chuparme el rabo. Nos reímos y seguimos hacia los apartamentos, sin decirnos nada.

Aquella noche no pude dormir. Como duermo solo en una habitación pequeña me pasé la noche pajeándome pensando en Álex. Y sobretodo, sobretodo, deseando que la tonta de la novia se largara el día 31.

Al día siguiente Álex pasó a buscarme bastante temprano para ir a comprar. Nos había tocado ir a hacer la compra, y como nosotros nos íbamos a quedar más tiempo teníamos que ir los dos para comprar lo que nos diera la gana. Mientras íbamos empujando el carrito Álex me llevó a la zona de droguería y me dijo que buscara unos condones que sirvieran para penetración anal. Yo le miré asombrado, sin saber qué hacer y entonces me acerqué a él y le susurré que no le iba a pedir que se pusiera condón para follarme. Él se asombró aún más y me dijo que los condones eran para usarlos con Eli, que le gustaba que le dieran por el culo. Yo me puse rojo, me dio muchísima vergüenza. Pero Álex me sonrió me miró fijamente y me dijo que si quería que me follara sin condón, lo haría.

Mientras volvíamos en el coche no me atreví a decir nada. Álex conducía, paró un momento en la cuneta y nos quedamos allí un rato. Al final me miró y me dijo:

Si quieres que nos lo montemos en serio lo hacemos. Eli se irá la primera semana de septiembre. O sea que tenemos dos semanas para follar siempre que queramos.

Pero es que no sé si es lo que quiero.

Claro que lo quieres.- y puso su mano en mi paquete- esto te delata.

Álex tenía razón. Yo estaba tremendamente cachondo, llevaba todo el camino empalmado y no podía ocultar mi polla debajo del tejano que llevaba. Él empezó a desabrochar los botones del pantalón y vio con alegría que no llevaba calzoncillos. Cogió mi rabo y empezó a pajearme. Yo me recosté en el asiento y cerré los ojos. Disfruté como pocas veces lo había hecho durante una paja. Pensé en avisarle cuando fuera a correrme, para no mancharme. Pero justo cuando noté la leche a punto de salir sonó el móvil de Álex, los dos nos pusimos nerviosos y toda mi lefa salió disparada hacia mi camiseta. Cuando terminé de correrme Álex descolgó. Era Eli que quería no sé qué. Cuando colgó miró mi camiseta y le entró la risa. Arrancó y volvimos a los apartamentos. Para disimular yo me había quitado la camiseta y la puse corriendo en el cesto de la ropa sucia. Mientras Álex y yo descargábamos la compra los demás estaban en la playa. Cuando terminamos de ordenarlo todo fuimos a ponernos los bañadores, yo me quedé en mi apartamento y Álex se fue al suyo. Antes de salir me miró y me dio un beso en los labios.

Cuando cerré la puerta me di cuenta de que aquel iba a ser el mejor verano de mi vida. Y lo fue. Ya lo veréis.

Al día siguiente de que Álex y yo fuéramos a hacer la compra, yo aún no podía quitármelo de la cabeza. Seguía pensando en la otra noche en la playa, en la paja del coche y, sobretodo, en el beso que me dio antes de ir a la playa cuando volvimos. Aquel beso para mí significó mucho, tal vez demasiado. Aquella era la primera vez que tenía algo con un tío, y además era algo fuerte y era con mi primo. Pero era muy pronto para ponerme a pensar en los caminos que cogería nuestra "relación" y decidí pasar del tema y vivir el momento.

Y menos mal que no me dio por querer "acercarme" a él, por que después del día de la compra Álex casi no me dirigía la palabra. Si bajaba yo a la playa él se iba a la piscina, si iba yo a la piscina él se subía a su apartamento y si le llamaba para ir a tomar algo, me decía que iba a hacer cosas con Eli. Yo me empecé a mosquear, por que pensaba que lo que nos había pasado a él no le importaba, que se lo había tomado como un juego o algo así. Incluso llegué a pensar que se le había olvidado.

Yo lo pasé mal, estaba muy nervioso. Me jodía que jugara conmigo. Cogí mi coche y me fui a ligar. Necesitaba aclararme, saber qué era lo que sentía. Quería saber si yo era gay, si era bisexual o si lo que había pasado con mi primo era un calentón. El caso es que una noche salí solo de fiesta y ligué con una chica. Terminamos montándonoslo en el asiento trasero de mi coche. Lo disfruté, sí. Me gustó, sí. Pero no era lo mismo. Aquello era algo "habitual" estaba acostumbrado, en cambio hacerlo con un tío tenía un punto que ninguna chica podía darle a aquel momento. Supongo que todos tenemos un momento lúcido de autodescubrimiento, y aquél era el mío.

Así que dos días después de la compra con Álex estaba decidido a pillarlo por banda y dejar las cosas claras.

Me levanté por la mañana y descubrí con alegría que todo el mundo se había ido a la playa y que estaba solo en el apartamento. Decidí que no me apetecía ir a bañarme y como hacía calor preferí darme una ducha y jugar un poco con la consola. Entré en el baño, me desnudé y me metí bajo el chorro. Al rato me pareció escuchar cerrarse la puerta del apartamento y pensé que sería alguno de mis padres que iban a buscar algo. Pero a través de la mampara vi que se abría la puerta del baño y que alguien se quedaba quieto en el umbral. Abrí la mampara asomando la cabeza y vi que era Álex. Llevaba un bañador y una camiseta. Yo sonreí. Él me miraba fijamente. Abrí totalmente la puerta de la ducha y dejé que me observara. Él se quedó un rato mirando como el agua de la ducha resbalaba por mi cuerpo y se llevaba la espuma del jabón. Se acercó hacia mí, me miro y alargó su mano y comenzó a acariciar mi torso.

He estado pensando.- dijo él- y no puedo hacerlo.

¿Qué no puedes hacer?.- pregunté yo, mientras me recostaba en la pared.

Tengo novia. Lo del otro día... deberíamos olvidarlo.

No puedo olvidarlo.- Mi polla había empezado a ponerse dura. Yo cogí su mano y la acompañé mientras me acariciaba.

Pues hazlo. Quiero a Eli.

No te estoy pidiendo que la dejes.

Soy yo el que me lo pido. O tú o ella.

Y dicho esto dejó de acariciarme y salió del baño. Me dejó allí solo, empalmado, excitado. Y en ese momento decidí olvidarme de Álex. Agarré el bote de jabón, me enjaboné una mano y empecé a pajearme. Mientras con una mano me acariciaba el nabo con la otra repasaba los sitios por los que Álex había pasado su mano. Noté la tensión en mis pectorales y en mis abdominales. Las horas de gimnasio daban sus frutos. Me gustaba masturbarme mientras acariciaba cada uno de mis abdominales. Tardé poco rato en correrme y mientras lo hacía apretaba con fuerza mi verga, pensando que era la verga de Álex. Quería retorcerla y hacerle daño. Cuando terminé de correrme quedé un rato apoyado en la pared, agobiado y tremendamente dolido.

Así que pensé que si él quería pasar de mí yo pasaría de él. Me pasé tres días decidiendo qué iba a hacer. Sopesaba todas las posibilidades, ignorarlo vilmente, volverme a casa, quedarme y no hacerle caso las tres semanas que estaríamos solos o si simplemente lo cogía por banda y lo violaba directamente. El caso es que, me levanté un viernes y resultó que mi familia se largaba ese mismo día. Estaban todos recogiendo y se iban después de comer. Yo calculaba que se irían el domingo, pero mi padre me dijo que preferían irse hoy para no pillar caravanas y así poder arreglar la casa y prepararlo todo para volver a trabajar el lunes. Durante toda la mañana estuve echando una mano, ayudándoles a recoger y al mediodía nos reunimos la familia de los dos apartamentos para comer juntos y despedirnos. A eso de las seis de la tarde todos empezaron a recoger, se subieron a los coches y se fueron. Nos quedamos Eli, mi primo y yo viendo cómo se iban los coches. Era tarde para ir a la playa o a la piscina, así que decidí irme al apartamento. Y a lo mejor cogía el coche y me iba al cine. Cuando me preguntaron qué iba a hacer y les conté Eli pensó que estaría bien ir todos juntos al cine. La tonta me chafó el plan.

A eso de las diez de la noche estábamos en la puerta del cine eligiendo la película. Yo estaba tan amargado que me daba igual qué película viéramos. Al final eligió Eli, una comedia romántica de esas que de tan empalagosas que son dan ganas de vomitar. Nos tocó un lateral de la última fila, y yo me senté pegado a la pared, para que si caía dormido pudiera apoyarme tranquiltamente. La sala se llenó hasta arriba.

A la media hora de película el calor era sofocante (a parte de que la peli era un tostón). Eli y Álex estaban más interesados en pegarse el lote que en prestarle atención a la historia y yo me derretía de calor. Me quité la camisa de manga corta que llevaba y me quedé con la camiseta de tirantes que suelo ponerme debajo. Como la peli no me interesaba lo más mínimo me dediqué a mirar a los dos tortolitos darse el lote. Álex estaba sentado a mi lado, dándome la espalda, besando a Eli. Me fijé en lo bella que era su nuca, y también me di cuenta de que cuando en la película había silencio podía oir sus bocas besándose. Mi polla empezó a ponese dura sin motivo y pensé en hacerme una paja. Era peligroso, pero me apetecía. Estaba yo pensando en cómo hacérmela sin que nadie se diera cuenta y en cómo lo haría para no mancharme, cuando ve que Eli se levanta y se va. Álex se queda mirándola hasta que desaparece de la sala. Me miró y me dijo que se iba al lavabo. Álex me hizo un repaso, se extrañó de verme sin la camisa y se fijó en que bajo mi pantalón (llevaba uno bastante ajustado y sin ropa interior) mi polla luchaba por salir. Yo estaba medio recostado en la pared. Álex alargó su mano y empezó a acariciarme el abdomen. Yo me excité aún más al notar el tacto de su mano acariciando mi camiseta de algodón. Me hizo una señal para que me acercara, que quería decirme algo. Me incorporé y se acercó a mi oído para decirme: "yo también estoy cachondo" y me pasó la lengua por el oído. Luego bajó la mano que tenía en mi abdomen y la introdujo como pudo por el pantalón. Sobó un poco mi polla (no pudo hacer mucho, aquello estaba muy apretado) luego volvió a sacar la mano, cogió la mía y la llevó hasta su pantalón. Bajó la cremallera y metió mi mano para dejarme comprobar lo duro que estaba su rabo.

Sacó la mano, se subió la cremallera y se recostó para ver la peli. Al momento apareció Eli y se volvió a sentar. Al poco rato volvían a estar liándose. Pero Álex desvió uno de sus brazos y lo puso detrás de su espalda. Yo me di cuenta de lo que quería, así que me situé bien en el asiento, un poco recostado hacia Álex. Mientras se besaba con su novia me acariciaba el abdomen. Yo aproveché que Eli no podía verme, desabroché los botones de mi pantalón en silencio y empecé a masturbarme. Tenía miedo de que los de la fila de delante nos vieran, pero estaban muy interesados en la película y si no hacía ruido no se girarían. Cogí la mano de Álex y la llevé hasta mi polla, que estaba a punto de reventar. En cuanto tocó mi rabo apartó la mano rápidamente, pero se la volví a coger y comencé a masturbarme con ella. Tardé muy poco en correrme. Mi leche salió con fuerza y cayó por toda mi camiseta. Su mano y parte de la espalda de su polo también se mancharon. Una vez había terminado de correrme alargué la camiseta para limpiarme el rabo y esperé a que se secara la lefa para volver a ponerme la camisa. Álex se limpió cómo pudo en el tapizado del asiento sin separar su boca ni un momento de la boca de su novia.

Cuando terminó la película yo tenía una amplia sonrisa en la cara. Eli comentó que se alegraba de que me hubiera gustado tanto la película y Álex estaba bastante cabreado y muy nervioso.

Nos subimos en nuestros coches (ellos en el suyo y yo en el mío) y volvimos a los apartamentos. Yo comenté que me iba a dar un baño antes de acostarme, pero mi primo y su novia dijeron que no les apetecía y se fueron a dormir. Pero al momento Álex volvió corriendo, me miró fijamente, y me agarró la polla y los huevos con fuerza, haciéndome bastante daño. "La próxima vez ándate con cuidado, gilipollas" y me soltó. Yo quedé de pie, medio retorcido, con mis manos en mi paquete. Antes de que se fuera le pregunte que a qué jugaba. Él me miró fijamente y me dijo: "Quiero follar contigo sí, pero ve con cuidado." "¿Y lo del otro día? ¿Qué quisiste decirme en la ducha?" "Este no es momento de hablarlo, mañana iré a desayunar a tu apartamento".


Y dicho esto se fue a dormir. Yo fui a mi apartamento, me puse el bañador, cogí una toalla y me fui a dar un baño a la playa. Me bañé desnudo, no pude reprimirme y tuve que masturbarme un par de veces. Me encanta pajearme bajo el agua. No podía quitarme a Álex de la cabeza. Lo de aquella noche había sido la locura más grande que había hecho jamás. Me había follado a alguna chica en algún baño público, pero nunca me habían hecho una paja en un cine, rodeado de tantísima gente. Y si encima me la hacía mi primo mientras se besaba con su novia, mejor que mejor. El caso era que estaba deseoso por hablar con Álex al día siguiente. Cada vez estaba más convencido de que lo que habíamos hecho aquella noche en la playa para Álex sólo había sido un juego, y tenía más experiencia en aquello de lo que me había querido hacer creer, porque sino fuera así ahora estaría tan nervioso como yo.

Pero no lo estaba.

Él estaba muy tranquilo. Y yo no podía parar de hacerme pajas pensando en él.





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