martes, 28 de julio de 2015

Paja con mi hermano, algo inconsciente que ocurrió sin más..



Pues esta es mi historia, pasó con mi hermano y aunque fue fortuito es algo que me la pone dura cada vez que lo recuerdo..

Esto me paso en las ultimas vacaciones de Semana Santa, no fue con un colega si no con mi hermano solo ha pasado una vez pero desearía que vuelva a suceder, lo confieso, fue imprevisto, mi hermano y yo nos llevamos solo menos de un año 19 y casi 20, salimos juntos con amigos comunes, hacemos el mismo curso, hemos jugado en el mismo equipo de fútbol, etc.

Una tarde que yo estaba especialmente caliente y salido, tumbado al sol en el jardín junto a la pisci pensando en guarrerias, se me puso el rabo verdaderamente duro, en eso que llega mi hermano del curro, y se queda en bañador para tomar algo de sol, se sienta frente a mi, y evidentemente se dio cuenta de mi estado, no es por fardar pero la tenemos grande, bueno en eso que yo con los ojos cerrados, pero no pensaba en nada raro con mi hermano que conste, se ve que se levanto y con la manguera de regar de mi madre, me cogió por sorpresa, tiro de mi bañador y me la enchufo a toda leche con agua fria, mientras se reía y me decía toma para que se te pase el calentón, yo me levante diciéndole cabrón y me tire sobre el, para quitarle la manguera y hacerle lo mismo, en la lucha medio en broma medio en serio nos hechamos mano al paquete, primero yo y note que la tenia dura no se que nos pudo pasar pero nos cogió como una gran excitacion de saber estar haciendo algo prohibido, sin preguntar ni pedir permiso los 2 nos quitamos (casi arrancamos mejor dicho) la poca tela que cubría nuestras pollas y nos pegamos sentados en el suelo con las piernas entrelazadas y los rabos juntos un pajote que hizo historia, la corrida fue bestial, mi hermano me mancho todo el pelo con su leche.

Después nos dio corte y no hemos vuelto a hacer nada asi, ni lo hemos hablado ni nada pero no se si soy muy vicioso y son figuraciones pero noto como una tension entre el y yo desde entonces, compartimos habitación y no se desde aquella tarde parece que esa tension flota.

De vez en cuando me da por vigilarle a ver cuando se pajea, ya antes lo había escuchado cuando creia que dormía bueno el supongo que también me habrá escuchado a mi, tampoco existe mucha curiosidad mutua en este tema ya que habíamos compartido pajillas con coleguitas viendo pelis porno y lo típico a según que edades sientes mas curiosidad por el rabo del colega que por la peli para comparar y eso, luego todo se pasa y estas por el asunto..

Una noche me atrevi a mas y me levante me acerque a su cama escuche su respiracion, dormia no se yo estaba caxondísimo, le pase la mano por encima del pakete que se notaba en la sabana, estaba morcillona, pero no me atreví a mas, me casque un pajote y hasta hoy ¿vosotros que haríais? ¿algún consejo? a ver no creo que seamos gays ni nada (tampoco pasaría nada supongo) en mi caso los otros tios no me dicen nada y el no lo creo pero confieso que me molaría repetir aquella tarde.

Los pajotes con colegas ya se terminaron hace mogollón, creo que no se volverán a repetir ya que no imagino como reiniciar algo que que paso hace tanto tiempo.

Este verano hemos pasado unos días en casa de unos familiares del pueblo en la costa y teoricamente teníamos que compartir cama, cosa que me excito mogollón, pero solo 2 noches coincidimos juntos en esa cama, ya que nos dedicamos a salir de marcha y en fin, lo único que paso es que me la volví a cascar estando a su lado esta vez a media mañana con un solazo que te cagas entrando por la ventana y de resaca total, pero ver a mi hermano tumbado sobre la cama junto a mi con el boxer marcandole el rabazo, morenito, con ese pectoral y ese estomago durooo (como mi polla ahora) en fin no lo pude evitar (ni quise)..


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No lo puedo evitar (ni quiero) me gusta el fútbol..




Me gustan los pollones caramba..

Sergio Arsenio oh là là..

Hablando con mis amigos bastante tiempo después, he llegado a la conclusión de que mi primera paja no fue muy convencional que digamos. La mayoría empezó a tocarse casi por casualidad, y como le daba gustillo siguió hasta que llegó la sorpresa. Luego estos lo contaban, y los demás al llegar a casa trataban de imitarles, con más o menos éxito. Otros, los menos, se hacían con algo de material pornográfico, y atando cabos, descubrían que tocarse el pito debía ser divertido.

Mi caso fue distinto. Yo iba con algo de retraso, aunque algún colega me hablara de sus hazañas yo no tenía demasiada curiosidad por el tema, y más habiendo oído cosas como que te podías quedar ciego, o que si te la cascabas mucho te quedabas sin lefa y luego no podías tener hijos. En fin, mil historias que hoy suenan disparatadas, pero que con doce años te las crees como un tonto. Si no hubiera sido por el empujón que me dieron, hubiera estado meses o incluso años perdiendo el tiempo.


Pero vamos a empezar desde el principio. En casa somos cuatro: mis padres, que es raro verlos porque siempre están trabajando o de compras; mi hermano César, que es cuatro años mayor que yo (es decir, que por aquel entonces acababa de cumplir dieciséis), y yo, Jacobo, el pequeño de la casa. Siempre hemos tenido bastante confianza entre nosotros, y nunca ha habido problemas en vernos desnudos entre nosotros.


Por eso, y como por entonces aún no teníamos aire acondicionado, que lo instalamos un par de años después, yo solía ir por la casa medio en pelotas. O bien iba en calzones y sin camiseta, o bien iba al revés, con una camiseta que me quedara un poco larga y nada debajo, para ir más fresco. César solía ir así también, y creo que lo copié de ahí. Encima cada vez me salía más pelo en mis partes, y para rascarme era más cómodo. Cuando venía alguien de visita me daba algo más de corte, pero como procuraba que la camiseta me llegara a la mitad del muslo, procuraba disimular para que quien fuera se pensara que llevaba unos slips debajo.


A lo que iba, que al final me pongo a contar detalles y no voy al grano. Como mis padres no solían estar en casa, y yo me pasaba las tardes en la piscina de algún amigo, César solía invitar a algún amigo a casa, para jugar a la consola y luego irse a dar una vuelta cuando se fuera un poco el calor a las ocho o las nueve. La tarde de actos (tengo que dejar de pensar en el examen de mañana) yo me había quedado en casa, pues Gabi estaba de vacaciones con sus padres y con Ángel andaba peleado y no me había llamado. Así pues, después de comer me acoplé en uno de los dos sofás del comedor y me puse a ver el Tour, mientras que César se tumbó en el otro.


Era una etapa llana de las del principio, y al cabo de un rato nos quedamos sopas. Los dos estábamos frescos (yo en camiseta y mi hermano creo que también en gallumbos), yo al menos no esperaba visita y para cuando llegaran los amigos de mi hermano me tenía pensado subir a hacer algunos deberes que me habían mandado para el verano, con lo cual no habría problemas. Claro que yo no contaba con dormir hasta el punto de no oír ni el timbre.


Y así pasó, que cuando me quise despertar, mi hermano y dos amigos suyos estaban sentados en el sofá de enfrente, riéndose de que se me había puesto dura durmiendo. Me incorporé tapándome con la camiseta, sin la más mínima intención de irme de allí, pues Beloki andaba escapado a más de dos minutos del pelotón, y no podía perderme el final de etapa.

Los amigos de César, Rafa y Chema, no eran muy seguidores del ciclismo, por lo que no tardaron en decirle a mi hermano que lo quitara y pusiera la peli que habían traído. Pregunté que cual era, y su respuesta "una de mayores" no hizo más que aumentar mi curiosidad, hasta el punto de importarme un pimiento la carrera. César no estaba por la labor de dejarme ver lo que fuera aquello, pero a sus colegas les daba igual, incluso Rafa, que tenía un año menos que mi hermano, me dijo el título de la película: "Jóvenes Ardientes". A mi no me sonaba, claro, pero Rafa matizó que se trataba de una película porno.


César me dijo que me fuera a dar una vuelta o algo, que eso no podía verlo yo, que me podía asustar y no se cuantas cosas más. No se lo que le dije, pero el caso es que al final le convencí. A Chema le daba igual, y Rafa estaba de mi parte, así que mi hermano dijo que valía, pero que no dijera nada ni a nuestros padres, ni a ningún amigo mío ni a nadie, no se fueran a pensar que quería pervertirme o algo así.


La calidad no era muy buena, pues estaba grabada de la tele en una cinta de VHS, pero tampoco se podía pedir mucho más. Empezaba con un par de chicas duchándose juntas, primero se desvestían, luego se enjabonaban la una a la otra... Yo notaba que los tres me miraban con más o menos disimulo, y un par de veces pillé a Rafa y a mi hermano mirándome a la entrepierna por si había vuelto a empalmarme. De momento yo la tenía en reposo, colgando entre mis piernas y con la punta rozándose con la tela del sofá, pero en cuanto las chicas se empezaron a tocar las tetas, comenzó a reaccionar.


En vista de que todos me observaban de un modo o de otro, yo también eché un vistazo de reojo a lo que hacían ellos. Mi hermano, que si llevaba ropa interior, empezaba a marcar un bulto considerable debajo y sus dos amigos comenzaban a estar incómodos y tenían que colocarse el paquete de vez en cuando. A mi me daba algo de vergüenza aquella situación, sobre todo por mi hermano y porque me estuvieran viendo con el pito tieso, pero a ellos parecía darles igual que se les notara la erección. Mi hermano hacía algo más por disimular, pero cuando vio que mi polla ya miraba al techo, dejó de estirarse hacía abajo la camiseta.


Y es que las chicas ya habían pasado a la acción, de la ducha se habían ido a la cama, y se acariciaban mutuamente lo que debía de ser el coño (salvo el de mi madre, yo entonces no había visto ninguno y aquello me pillaba de nuevas). Rafa cada vez se tocaba más el bulto que se le había formado bajo las bermudas, incluso un par de veces metió la mano dentro del pantalón para colocársela. Se moría de ganas por cascarsela, pero se ve que le daba corte por si mi hermano decía algo. Para romper el hielo y de paso tantear el terreno, me preguntó si yo me hacía pajas, y para no quedar mal dije que si, claro. Mi hermano me miró raro, como pensando "joder con el niño que espabilao", pero no dijo nada. En cambio Rafa siguió preguntándome, esta vez que si me corría. "Si, creo que sí", dije yo sin mucho convencimiento. No tenía ni idea de que era aquello, y como tenía un 50 de posibilidades de acertar, dije que sí por pura chorra.


Pareció quedarse convencido, pues no dijo nada más y metió la mano dentro del pantalón otra vez, para empezar a moverla por encima de su paquete. César le dijo que se cortara, pero Rafa argumentó que yo no me iba a asustar, y se sacó la polla del pantalón mientras me miraba como pidiéndome que le diera la razón. Así lo hice, al tiempo que me agarraba yo también la polla, no fuera a quedar mal por no hacerlo. Chema se desabrochó los vaqueros y se sacó un rabo que si que me asustó. No se lo que mediría, pero en aquel entonces me pareció enorme, y eso que a mi ya debía medirme 12 o 13 centímetros. Al final mi hermano se la sacó también, sin estar muy convencido, y fue el primero en empezar a cascarsela a la vista de todos.


Eso debía de ser un paja, pensé yo, así que imité lo que hacían César y sus dos amigos. En cuanto empecé me miraron los tres, como comprobando si era verdad que me las hacía, y de vez en cuando me observaban a ver si me había corrido ya. El caso es que aquel meneo empezaba a gustarme, y por la cara de Rafa, al menos a él también.


Las chicas de la película ya estaban desbocadas, y la más jovencita penetraba a la otra con dos o tres dedos, y esta no paraba de chillar. "Vaya dedo le está haciendo", dijo Chema, dando nombre a aquella forma de dar placer. Supuse que eran las pajas femeninas, lo que hacían las tías en lugar de hacer lo que hacíamos nosotros.


En una de estas, César me miró y me dijo que por qué me la estaba haciendo con dos dedos, que con toda la mano daba más gusto. No era cuestión de llevar la contraria a alguien con más experiencia, así que lo probé y no pude más que darle la razón: así el cosquilleo que sentía era mayor. La cara de mi hermano estaba cada vez más desencajada, me dio hasta un poco de miedo verle así, y su mano se movía muy deprisa.


Un dedo más entró en el coño de la chica, que gimió al recibirlo, y yo empecé a notar un calorcillo en la polla bastante extraño, aunque no me atrevía a parar por si me decían algo. El caso es que me gustaba, pero me daba miedo de que me hiciera daño o algo así. Miré a César como esperando que me dijera que parara o algo así, pero como no me dijo nada yo seguí. El hormigueo se me bajó a los huevos, y noté como si me fuera a hacer pis, pero antes de que pudiera levantarme para ir al baño, un chorro acuoso y transparente saltó de mi polla y se estrelló un poco más arriba de mi ombligo.


Todos me miraron, y yo me quedé asustado, pues no sabía que era aquello y a lo mejor era malo, pus o algo de eso. No me tranquilicé hasta que Rafa confirmó en voz alta la noticia, me había corrido el primero. Chema bromeó con lo rápido que había sido, que se notaba que nunca había visto una película porno.


Ellos siguieron a lo suyo, y yo me quedé en mi mundo, tumbado en el sofá viendo la peli sin ni siquiera limpiarme la poco abundante corrida. Ahora las chicas se habían colocado una sobre la otra, y hacían lo que más tarde descubrí que se llamaba "69". Se lo estaban pasando de miedo, y mi hermano y sus amigos tampoco lo estaban pasando mal. No pasó mucho tiempo hasta que Chema dijo que se iba a correr, y todos le miramos para ver como lo hacía. En comparación con lo mío fue una barbaridad, varios chorros muy espesos se le quedaron sobre el vello púbico, formando un pequeño lago blanco.


Rafa, que tenía ganas de ponerme al día, me explicó que eso era la lefa de verdad, que a mi dentro de poco me saldría así también. Él lo decía orgulloso, pero yo no le vi la gracia a ponerse perdido. Era preferible lo mío, que ya casi estaba seco y no tenía pinta de ser tan pegajoso como lo suyo. Ahora ya me he acostumbrado, pero al principio de salirme tan espeso me daba mucho asco limpiármelo.


Ahora las chicas habían cogido un inmenso consolador y se penetraban cada una por una punta, llegando casi a tocarse en el centro. Se me estaba poniendo dura otra vez, y como me había gustado aquello de las pajas, decidí hacerme otra. Total, César y Rafa aun no habían terminado, y seguro que me daba tiempo si lo hacía deprisa. En cuanto empecé a machacármela otra vez los tres me miraron como diciendo "este está más salido..." A ver, se me había juntado todo, mi primera paja, mi primera porno...


Yo ya bombeaba a buen ritmo cuando vi que Rafa también se corría. Dos o tres goterones chorrearon por su polla y se le quedaron en la mano con que se la estaba cascando. Aunque nadie le pidió explicaciones, se excusó diciendo que se había hecho un par de pajas por la mañana viendo la película, y por eso casi no le había salido leche.


Solo quedábamos mi hermano y yo, y a juzgar por su cara, no debía quedarle mucho. Rafa se fue al baño a limpiarse, y Chema todavía no había vuelto, así que nos quedamos solos. En vista de la confianza que teníamos, y del favor que me había hecho dejándome ver la peli con ellos, decidí confesarle que era la primera paja que me hacía, pues me daba cosa intentarlo. Me miró sorprendido, y me dijo que luego hablaríamos del tema, que él ya se iba a correr. Y dicho y hecho, se corrió sobre su abdomen, y la lefa empezó a escurrirle entre sus abdominales.


Aun habiendo terminado, no se levantó, sino que se quedó observando como lo hacía, y dándome algún consejillo para que lo hiciera mejor. Con ellos, pronto noté de nuevo el cosquilleo de la otra vez y paré un poco para coger fuerzas, y porque en el fondo aun me daba algo de miedo aquella sensación. Mi hermano me animó a que siguiera todo lo deprisa que pudiera, y al final le hice caso. Agité mi mano todo lo rápido que pude, y un chorrillo transparente cayó sobre mi camiseta, casi a la altura del pecho.


Había sido un orgasmo aún más fuerte que el anterior, así que me tumbé un poco para reponer fuerzas, y debí quedarme dormido, pues al abrir los ojos no había rastro de mi hermano y sus colegas. Llegué a pensar que todo había sido un sueño, pero miré mi camiseta y comprobé que seguía un poco húmeda.


Aquella noche, antes de irnos a acostar, César entró en mi habitación y estuvo un buen rato explicándome todo lo que sabía sobre el sexo: que si algún día me acostaba con alguien lo hiciera con condón, que no me creyera todo lo de las películas, que si tenía alguna duda le consultara sin miedo... Yo entonces nadaba en un mar de dudas sexuales, pero poco a poco fue resolviendo todas las que le planteé, algunas de lo más ridículo, como "¿si una tía te la chupa la puedes dejar embarazada?", y otras de las que ni siquiera él supo darme una respuesta "¿a las chicas que es lo que más les gusta?".


Algunas veces volvimos a pajearnos juntos, bien porque le habían dejado alguna peli, o bien porque quería plantearle alguna duda práctica y que mejor manera que practicar junto a él.. Un par de veces que estábamos super cachondos (yo lo estaba pero él no me dejaba atrás jaja) nos la hicimos mutuamente, uff! una pasada sentir su mano agarrando mi cipote y claro sentir su pollón en mi mano es una sensación inreíblemente excitante (zas! ya estoy empalmado XD) pero, pero.. con el tiempo nos volvimos más pudorosos, las chicas comenzaron a aparecer en (su) nuestras vidas, si bien aun hoy no tenemos reparo en vernos desnudos, y a podido comprobar que he crecido muy bien jajaj Aquella fue la única vez que me he pajeado con otros chicos aparte de mi hermano, pues mis amigos nunca sacaron el tema y yo tampoco tuve especial interés. Sin embargo, guardo un buen recuerdo de aquella primera paja, en la que mi hermano y sus amigos me dieron sin saberlo una clase práctica de cómo era masturbarse.

Agur





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