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martes, 15 de agosto de 2017

Vamos a la playa.. ☀







Esta historia que voy a contar a continuación sucedió hace cerca de tres años, cuando tenía 18 y estaba más caliente que el palo de un churrero:

Era el mes de agosto y yo estaba veraneando en una playa de Huelva con mi familia. Cada día iba a la playa y me deleitaba viendo esos pedazos de cuerpos en bañador que se suelen ver en verano. Me ponía con mi toalla cerca de la orilla para fijarme bien en los paquetes de los tíos cuando salían del agua con los bañadores bien pegados a sus largas pollas y a sus gordos huevazos. Había algunos que llevaban unos speedo tan pequeños y paqueteros que no le cubrían nada: por arriba le salían todos los pelos púbicos y por abajo se les veía parte de los cojones. Yo me ponía mis gafas de sol para disimular mis miradas, para que no vieran que les miraba el paquete. Por cierto, casi siempre estaba tumbado boca abajo para que no se me notara lo empalmado que estaba. Muchos días estaba tan caliente que me metía en el mar a cascarme una paja, porque llegaba la hora de irme a casa y no había quien bajara mi verga.

Un día comencé a pasear por la playa hasta bien lejos, quería llegar hasta donde ya no hubiera nadie y tumbarme en la arena desnudo sin que nadie me viera. Pensaba tomar un rato el sol y masturbarme después suavemente oyendo el romper de las olas mientras se ponía el sol. Comencé a caminar y poco a poco la playa se fue quedando vacía, cada vez había menos gente. Ya sólo había parejitas dándose el lote sin ningún reparo y muchas de las tías estaban con las tetas al aire. Yo me fijaba de nuevo en los tíos y en sus bultos, viendo como varios de ellos la tenían bien tiesa por los magreos que se estaban dando con sus novias. De pronto se acabaron las parejas y cuando ya creía que iba a estar solo me llevé una sorpresa. A lo lejos vi a alguien parado frente al mar, aunque no distinguía lo que descubrí al acercarme: era un tío y estaba desnudo. Al pasar por su lado, a unos dos metros, se quedó mirándome de arriba abajo mientras yo le miraba la polla de reojo. Por cierto, no la tenía nada mal.

Seguí paseando ya con la polla tiesa bajo mi bañador. Más adelante se veía más gente y quería averiguar qué pasaba allí. Me fui acercando y descubrí que todos eran tíos y todos estaban desnudos. Algunos estaban emparejados tomando el sol juntitos e incluso abrazados con los culitos bien morenos. ¡Acababa de descubrir una playa nudista gay!. Yo estaba a mil y aunque me intentaba tapar con la toalla se me notaba que estaba empalmadísimo. Hay que decir que mi polla mide unos 18 ó 19 cm, es bastante larga como todo mi cuerpo (mido 1.84 m). Pues bien, como ya estaba cansado de andar y el paisaje era inmejorable, eché mi toalla en la arena y me tumbé. No me atrevía a quitarme el bañador, pero al rato me decidí y me lo quité tumbándome boca abajo, no quería que cualquiera viera mi polla empalmada. Los tios tomaban el sol con todo al aire, unos boca arriba con la polla a la vista y otros boca abajo con el culete invitando a una buena follada. En fin, estaba en el paraíso. En total estaríamos unos diez no demasiado alejados unos de otros. Había un par de vejetes con el pito ya un poco arrugado que iban a alegrarse la vista, varios entre 25 y 45 años y varios con menos de 25. Yo enseguida comencé a fijarme en el más joven (unos 20 años) y que era el que estaba más bueno.Había puesto mi toalla cerca de él (a unos 5 metros) para poder verlo bien y que él también se fijara en mí. Hay que decir que yo no estoy nada nada mal y sobre todo desnudo....

Como era la primera vez que iba no sabía de qué iba el rollo, pero pronto me di cuenta. Dos de los que tenían unos 35 años se acercaron mientras paseaban por la orilla, se dijeron algo y se fueron juntos hacia las dunas. Como en esa parte ya no hay pisos, lo que hay son dunas de arena y matorrales perfectos para montárselo con alguien. Yo no veía lo que hacían, pero me lo imaginaba y tenía ya el rabo a punto de estallar, estaba morado y con todas las venas reventando. Uno de los vejetes y otro paseaban cerca de donde se habían ido los dos para espiarlos y calentarse. De hecho, al que tendría unos 40 años se le puso la polla tiesa. El tío entonces se acercó a mi sin cortarse un pelo y me pidió un cigarro. Mientras se lo daba me tocó el culo, pero yo le aparté la mano y entonces se fue rápidamente con el rabo entre las piernas. No estaba mal, pero era mayor para mí y yo me quería liar con el macizo que tenía al lado.

Los dos nos mirábamos de reojo pero ninguno se movía de la toalla. Él (Miguel como me enteré después) se puso entonces de lado y le pude ver todo. No estaba empalmado, pero al ver esa polla y esos cojonazos me entró un escalofrío por todo el cuerpo. Él sabía que lo miraba y por eso se puso mirando hacia donde yo estaba, para que le viera el pedazo de cipote que tenía. De todas formas me hubiera gustado, porque tenía un cuerpo perfecto de gimnasio con todos los músculos bien marcados. Yo entre la calentura y el sol estaba que no podía más, necesitaba darme un baño en el mar y refrescarme, pero me daba vergüenza que me vieran empalmado, aunque ya había varios cerca de las dunas que estaban con el chisme tieso paseando y ligando.

Ya sólo quedábamos tres (un cuarentón, Miguel y yo). Entonces Miguel se levantó y se dirigió hacia el mar mientras su polla se movía acompañando a sus pasos, era para haberlo grabado en vídeo. Se metió en el mar y estuvo nadando un rato. El otro tío se bañó también y vi como se le acercaba. Temí que se lo ligara y me lo quitara a mí, pero al decirle algo, Miguel salió del mar y se tumbó de nuevo en su toalla, mirándome al pasar por mi lado. El otro salió del mar, se puso el bañador, cogió sus cosas y se fue. Por fin me quedaba a solas con ese pedazo de tío, cosa que creo que él también estaba esperando.

Ya no me daba vergüenza tumbarme boca arriba, así que me di la vuelta y dejé al aire todos mis encantos, mi polla se sintió liberada y estaba más grande que nunca. Miguel me la miró y noté en su cara una sonrisa, lo que me hizo saber definitivamente que era gay y que yo le gustaba. Los dos éramos jóvenes y no muy lanzados, así que estuvimos un buen rato tumbados sin tomar la iniciativa, aunque ya nos mirábamos sin ningún tipo de reparo. Yo ya no podía más y decidí hacer algo. Me levanté con el mástil apuntando al cielo, me pasé la mano acariciándome las pelotas lentamente mientras lo miraba y me dirigí hacia el mar. A los dos minutos de estar bañándome él se levantó y se metió también en el agua. Poco a poco nos fuimos acercando disimuladamente hasta que de pronto estábamos uno frente al otro con el agua a la altura de los pezones. Mi polla se había bajado con el agua fría, pero de pronto se empinó de nuevo. Yo no sabía si a él por fin se le había levantado, así que decidí comprobarlo. Acerqué mi mano a su entrepierna y me encontré con una polla dura y bastante grande, casi como la mía. Miguel me sonrió y con su mano cogió mi polla tiesa mientras sonreía. Por fin nos habíamos decidido y como estábamos solos ya sólo nos quedaba disfrutar sin nadie que nos molestara. Nos abrazamos fuertemente y nuestros nabos se presionaron uno contra el otro, los dos latían igual que nuestros corazones. Comenzamos a besarnos, a meternos las lenguas hasta el fondo de las gargantas, a intercambiar saliva en esos morreos perfectos de dos chicos jovenes y guapos. Nos comimos también los cuellos y los pezones, pero para comer las pollas estaba la cosa difícil porque había que bucear.

Entonces él me dijo que me pusiera en horizontal flotando sobre el agua porque quería verme el pedazo de carne que estaba tocando. Yo me puse en esa posición y dijo:
- ¡Es perfecta, cabrón!.
- ¿Te gusta?.
- Cómo no me va a gustar, es lo mejor que he visto en mi vida.
Entonces me puso una mano en el culo para que no me hundiera y con la otra empezó a masturbarme muy lentamente. Pero claro, como la tenía muy cerca de la boca, pues no se pudo resistir y de pronto comenzó a mamármela. Yo estaba en el paraíso, ni soñando lo hubiera imaginado. Sentí que me corría y le dije:
- Para tío.
- ¿No te gusta?.
- Coño, claro que sí, pero no me quiero correr tan pronto. Además quiero ver tu carajo, que todavía no lo he visto tieso.
- ¿Te apetece salir del agua y que nos lo montemos en las toallas como si fuera una cama?.
- Venga, vamos.
Salimos del agua y por fin le pude ver el pito tieso. Le mediría unos 16 cm, pero estaba duro como una piedra igual que su culo y todo su cuerpo. No me pude resistir y mientras le agarraba el culo le dije:
- Estás muy bueno tío.
- Gracias, tú también.
- Me gusta tu culo y esta polla tan dura.
- Pues tú no te quejes, que la tienes más grande, es enorme.
- Jajaja.
- Jajajaja.
Allí empezamos a morrearnos de nuevo antes de llegar a las toallas. Su polla me la metió entre las piernas por debajo de mis cojones y la mía quedó aprisionada entre los dos ombligos. Estuvimos un buen rato así hasta que decidimos unir las dos toallas y acabar de disfrutar. Nos sentamos con las piernas entrelazadas y nos besamos apasionadamente mientras nuestras pollas y pelotas se rozaban. Yo me tumbé entonces boca arriba y él sobre mí. Empezó a comerme las orejas, el cuello, la boca, los pezones que los tenía de punta de la excitación, el vientre..... y llegó al capullo, a ese trozo de carne morada y que chorreaba líquido preseminal. Se lo metió en la boca y comenzó a mamar y a mamar como un loco mientras me acariciaba y apretaba los pectorales. Yo lo tenía agarrado por la cabeza y le llevaba el ritmo. De pronto lo separé de mi tranca porque me iba a correr y se iba a acabar la historia. Lo senté sobre mi pecho y su linda polla quedó justo delante de mi boca. La cogí con ganas y lo masturbé lentamente, jugaba con su pellejo echándoselo hacia detrás y hacia delante, mientras mi pecho ardía del contacto de sus calientes, gordos, llenos, negros, tersos y peludos cojonazos. Miguel me dijo:
- ¿No me la quieres chupar?.
- Es que soy activo y nunca la he chupado, no me gusta.
- Que quieres hacer entonces, ¿te quieres correr ya mientras te la mamo?.
- Lo que me gustaría es follarte, tío, pero no tengo condones.
- Jajajaja. Si ese es el problema no te preocupes, yo llevo uno en la mochila.
- ¿En serio?. Joder, venías ya preparado para follar.
- Vengo de vez en cuando y se la meto a alguno de esos que se han ido, pero hoy te lo voy a poner a ti para que me la metas..
Entonces metió la mano en la mochila y no sólo sacó el condón, sino también un bote de aceite bronceador. Me dijo:
- Como la tienes muy grande y mi culo es casi virgen me voy a poner un poco de aceite para que no me duela.
- Vale, tú entiendes más de esto.
- ¿Tú no entiendes?.
- Si te digo la verdad nunca he follado, sólo me han hecho pajas y mamadas.
- Uuuummm. O sea, que mi culo va a ser el primero donde entre esta maravilla, me dijo mientras me la volvía a agarrar.
- Pues sí, le contesté mientras le agarraba también su polla.
Comenzamos de nuevo a pajearnos, besarnos, comernos todo el cuerpo. Nos abrazábamos y dábamos vueltas sobre las toallas mientras el sol nos ponía morenos los culos. Yo ya iba a explotar y escupir leche, así que le dije que lo quería follar ya y correrme dentro de su culo. Me puso el condón y se colocó a cuatro patas
- Échame un buen chorro de aceite en el agujero tío, que la tienes taco de gorda y si no me vas a reventar.
- Vale, yo hago lo que me digas, pichabrava.
- Jejeje. Y ponte también en el nabo para que entre mejor.
- ¿Cómo te la meto?.¿De un golpe?.
- Nooooo. Poco a poco, por favor, yo te iré diciendo.
- Vale tío, si te duele me avisas.
Llevé entonces la punta de mi tranca a su agujero, lo cogí por la cintura y comencé a metérsela. Al principio le dolió un poco, pero al momento ya la tenía metida hasta el fondo y mis huevos daban contra la raja de su peludo culo. El cabrón gemía como un loco y yo también. Mientras seguía bombeando me dijo que lo pajeara. Entonces llevé mi mano derecha a su polla y empecé a meneársela. Noté que me iba a correr y se lo dije:
- Me voy a correr tío.
- Espera un poco, vamos a cambiar de postura.
- Si esta es perfecta,¿no?.
- Sí, pero me quiero correr mirándonos a la cara. ¿Te importa que me corra sobre tu vientre y tu pecho?.
- No, después nos bañamos y me limpio.
- Entonces túmbate boca arriba, ya verás que bien.
Me tumbé con la verga tiesa como nunca y Miguel se sentó encima de ella metiéndosela hasta el fondo. Como ya tenía el culo bien abierto le entró muy bien esta vez. La verdad que esa postura estaba de puta madre. Él cabalgaba sobre mi y yo tenía un paisaje maravilloso: su bonita cara con los carnosos labios, sus duros pectorales con sus tiesos pezones, sus marcadas abdominales, su vello púbico y lo mejor de todo, su preciosa y tiesa polla con los negros huevos bien pegados a ella. Mis manos recorrían sus pechos y pellizcaban sus pezones, le metía los dedos en la boca y me los chupaba y sobre todo jugaba con su carajo y se lo meneaba. Él llevaba el ritmo de la follada esta vez y también me pellizcaba los pezones y me metía los dedos en la boca. Entonces me dijo:
- Como sigas pajeándome me corro, para si tú no te corres todavía.
- No, yo ya me corro también, muévete más deprisa.
- Vale, cuando veas que vas a escupir la leche me la meneas rápido y nos corremos a la vez.
- Sigue, sigue, rápido, no pares.
- Aaaahhhhh, aahhh.
- Sigueeee, aahhhhh.
Noté que me corría y le dí varios meneos rápidos a la polla del colega. Mientras tenía el orgasmo y notaba que el condón se llenaba de lefa bien caliente, la verga de Miguel empezó a trempar y echar leche. Le salieron cuatro chorros impresionantes que llenaron todo mi cuerpo. Si no muevo la cabeza me entra justo en la boca el primer chorro a presión que le salió. Todo mi vientre y mis pectorales estaban llenos de su semen. Entonces se sacó mi polla del culo y vimos como el condón estaba rebosando, yo creo que nunca me había corrido tanto. Me lo quité y nos fuimos a darnos un baño en el mar para limpiarnos bien. Miguel me dijo:
- Tío, nunca había disfrutado tanto.
- Yo tampoco, en serio. Eres el tío más bueno que me he ligado y además al primero que se la he metido.
- Tu polla ha sido la más grande que me ha follado y la que más me ha gustado, lo has hecho muy bien.
- A partir de hoy voy a follar más y me voy a dejar de simples pajotes y mamadas.
- Pues cuando quieras repetimos, que todavía quedan dos semanas de verano. Yo voy a venir todos los días a esperarte a última hora de la tarde, así que cuando quieras.....
Entonces le agarré la cara, le dí un morreo bueno y le dije mientras me iba: "mañana nos vemos". Al día siguiente volvimos a follar como leones y al otro y al otro y todos hasta que se acabó el mejor verano de mi vida.









domingo, 8 de febrero de 2015

Mi hermano Fer y su pollón




Hola, mi nombre es Luis, tengo 23 años y soy del norte de España, alto, pelo castaño, nada especial como la mayoría de la gente de la zona donde vivo.

Todo comienza un día que estoy pasando en mi pueblo en casa de mis padres, puesto que yo habitualmente vivo en una ciudad cercana por motivos de la universidad. Era cerca de las vacaciones de navidad, y en la Universidad habíamos termiado antes, por lo que decidí volver. Digo esto, porque lo que ocurriría no sería posible si no fuera porque a mi hermano Fer (16 años, casi tan alto como yo, pelo castaño claro y cuerpo de deportista) todavía le faltaban dos semanas para que le dieran las vacaciones. Los días eran bastante monótonos: Por la mañana, mis padres y mi hermano se van a trabajar, todos a un pueblo más grande cerca del mío, donde también está el instituto de la comarca, y yo me quedaba solo hasta que volvían cerca de las 3 de la tarde. Yo en ese momento estaba soltero, lo había dejado con mi novia hacía como medio año, y me encontraba muy a gusto, pero echaba de menos el tema de follar, por lo que cuando estaba solo, me mataba a pajas viendo porno.

Una mañana, salí a hacer unas compras que me habían encargado, y cuando volví, decidí entregarme a mi rutina, puesto que tenía la polla a estallar. Cuando encendí el ordenador, me di cuenta que el wi-fi no se conectaba, y tras probar de muchas maneras, desistí. Estaba con el calentón, sobándome la polla, así que no desistí y decidí ir a mirar si el portátil de mi hermano se conectaba. Entré en su habitación, con su habitual desorden, las ventanas estaban abiertas y daban a la plaza, por lo que las cerré y corrí las cortinas. Encendí el portátil sin problema, puesto que sabía que tenía una libreta con todas las contraseñas; pobre tonto, su previsión lo mató. El portátil de mi hermano se conectaba correctamente al wi-fi, cosa que me desconcertó. Otra cosa en la que me fijé, es que mi hermano tenía muchísimos programas y carpetas, por lo visto era un dominador de la informática y no lo sabía.

Comencé a mirar en sus carpetas, tenía un montón de juegos y documentos. Sin saber por que, comencé a sobarme la polla, estaba durísima por una mezcla de ganas y de estar haciendo algo prohibido. Al final desistíy me conecté a internet, no sin antes comprobar que el historial estaba limpio de todo. Antes del porno quise pasarme por el Facebook, y al entrar y comenzar a escribir mi correo me apareció otro que previamente había sido introducido, y que me causó un shock: Fercocksucker@... ¿De quien sería, de mi hermano? Mi polla seguía dura, todo aquello era muy raro, sin embargo eran las 3 y decidí dejarlo antes de que me descubrieran. Aquel día no me pude masturbar, pero me quedé todo el día pensando en que era todo aquello, sin duda era algo de mi hermano, pero era raro... El se portaba normal conmigo, siempre hemos tenido una relación normal de hermanos, tampoco muy abierta (no nos contamos cosas muy privadas) pero nos relacionamos.

Al día siguiente me apresuré en levantarme en cuanto escuché la puerta cerrarse. Tras cerciorarme que el coche se marchaba, corri al portátil de mi hermano y volvi a entrar. Busque en su libreta: tenía la contraseña del facebook que conocía, pero no de el otro. Rebusqué y rebusqué y al final di con un código numérico que estaba solo. Mi polla estaba todo el tiempo a cien, no sabía porq ué, y un calambre nervioso me recorría todo el cuerpo mientras escribía el código en la contraseña... ¡Premio! Estaba dentro.

El nombre era el mismo que el del correo FerCockSucker, y de imagen de perfil estaba un chico desnudo, con la cara borrada,la amplié; era mi hermano sin duda. Nunca lo había visto desnudo antes, tenía un cuerpo muy atlético, y la polla de un tamaño normal, un poco curvada hacia abajo y con unos pocos pelos castaños. Yo insonscientemente me estaba sobando, aquello me ponía, lo que me hacía pensar por qué, era mi hermano, pero me estaba poniendo. Mi hermano tenía una especie de facebook porno gay. Miré las conversaciones, todas eran muy porno, por lo visto mi hermano era una putilla. No creoq ue conociera en persona a la gente con la que hablaba, pero les decía que es quería chupar las pollas y comerse sus corridas. Seguro que mi hermano se hacia cuentos de pajas chateando con ellos y viéndolos. Me estaba poniendo enfermo, ya me estaba masturbando directamente, viendo las guarradas que el puto de mi hermano les decía a todos aquellos salidos. Abrí su galería de fotos del facebook y pude comprobar que tenia muchísimas fotos de el desnudo, la verdad esq ue tenía un cuerpazo alucinante, algo musculado y sin un solo bello, solo alrededor de aquella polla dura. Mi hermano me ponía muchísimo, y entonces lo acepté y decidí disfrutarlo al máximo. Me la seguí pelando hasta que llegue a una corrida brutal que cayó por todo mi vientre. Nunca me había corrido tanto.

Esa atrde casi no pude mirar a mi hermano a la cara, y creo que el lo notó, pero no se imaginó lo que había hecho, me había hecho una paja, una de las mejores de mi vida, mirando fotos de mi hermano de 16 años desnudo. Al principio pensé en dejarlo, pero al día siguiente no pude resistirme y volví. Leí mas conversaciones, por lo visto Fer tenía un fetiche con chupar pollas y con el seman, siempre hablaba de comérselo y de que terminaran en su boca. Llegué hasta el punto de rebuscar entre su ropa sucia buscando su ropa interior para olerla y hacerme pajas pensando en que allí había estado su polla. Empecé tambien a interesarme por el porno gay para cascármela y me hice las mejores pajas.

Cuando estaba mi hermano en casa, empecé a verlo con otros ojos, me lo imaginaba desnudo, cascándosela mientras hablaba con aquellos tíos. Le miraba el paquete y pensaba en tocárselo, y me preguntaba que sería tenerlo en la boca, y si el me veía a mi así. Intentaba espiarlo para ver cuando lo hacía, pero no lo conseguía, o incluso cuando se duchaba, y me terminaba haciendo pajas varias veces al día.

Un sábado sin darme cuanta pasé a la acción. Estábamos solos, puesto que mis padres habían salido. Estaba desayunando y llegó Fer sin camiseta porque la calefacción estaba a tope y casi hacía calor. Sin darme cuenta empecé a mirarlo.

- Y papa y mamá?
+ Salieron, se fueron hace una hora a casa de los abuelos.
-Ah, ok.

Se sirvió un café bajo mi atenta mirada, no llevaba calzoncillos, por lo que supuse que había dormido desnudo, su polla se le marcaba debajo del pantalón. Me quedé mirandolo como tonto, y de repente me di cuenta que era el el que me estaba mirando a mi. Aparté la mirada y siguió como si nada. Entonces sin quererlo pasé a la acción y me quité la camiseta alegando calor, mi hermano se me quedo mirando.

-¿Qué vas a hacer hoy?
+No lo se, aburrirme supongo. -Dije mientras me sobaba la polla que se estaba empezando a poner morcillona.
-Buen plan.
+¿Tu?
-No se, estudiar algo.
+Osea, matarte a pajas. -Los dos reímos, pero ambos sabíamos que iba a ser así.

Pasó el fin de semana como siempre, matandome a pajas pensando en ver a mi hermano desnudo en persona y en agarrarle esa polla blanquita y casi imberbe. El se tiraba el día en la habitación, pero ahora yo sabía que estaba haciendo. Llegó el lunes y corri de nuevo a ver las novedades guarras de mi hermano. Aquel finde solo había hablado con dos personas: Un tío de unos 60 tacos que le había pasado unos cuantos videos en los que salían chavales parecidos a mi hermano sobandose y chupándosela, y con otro más. Mi sorpresa llegó cuando leí este mensaje:

"Estoy flipadísimo, he mirado esta tarde el keylogger (programa que registra las techas que se pulsan en el ordenador) y ha vuelto a mirar porno gay en Internet y a mirar los videos de twinks que tengo guardados. Y se que mi coge los calzoncillos, solo de pensar en mi propio hermano pajeándose con mis restos de corrida me pone a 100..."

Mi hermano sabía que le espiaba, me la había jugado. Primero me asusté y pensé que todo había llegado demasiado lejos, pero luego me di cuenta que la cosa marchaba y que ahora que mi hermano sabía lo que había, no estaba mal seguirle el juego, y solo de pensar en mi hemano pajeándose pensando en mi, buf... Así que decidí seguirle el rollo y tirarle una indirecta directa. Abrí el explorador y empecé a hacer búsquedas del tipo "Sexo gay con mi hermano" "incesto hermanos" y me empezaron a salir un montón de relatos de chavales chupándose las pollas con sus hermanos e incluso sus padres. Me hice un pajote esperando que diera resultado, pues yo quería emularlos y sabía que aquella tarde mi hermano vería mis curiosos gustos.

Llegó la noche y Fer salió de la habitación con una cara de película, sin duda me había "pillado". Durante toda la cena no me quitó la cara de encima, una cara como de asco y sorpresa, pero muy morbosa. Yo procuraba que me pillara mirandolo, y mirándole el paquete. Mis padres nos dieron una gran sorpresa: El viernes, el día que mi hermano quedaba de vacaciones, se irían a esquiar con unos amigos todo el fin de semana, por lo que quedaríamos solos. Ambos nos dimos cuenta de nuestras miradas cruzadas, sabíamos lo que eso significaba, y por debajo del corto pantalon del pijama que dejaba ver sus poernas atléticas, se podía ver que aquello le gustaba. Al día siguiente pude confirmar que a su amiguito del facebook le contaba que nos íbamos a quedar solos y que iba a pasar al ataque el sábado.

Los días pasaron lentos, pero al final, el viernes mis padres se fueron, pero el salió con sus amigos y llegó tarde. Llegó la mañana del sábado y entonces tocaron a mi puerta. Era Fer.

-Lu, vienes a correr un rato?

Siguiéndole el rollo acepté. Salimos a correr y todo el camino no hice más que mirarlo. La camiseta cubría ese cuerpo de adolescente desarrollándose, fibrado y lampiño, y esas piernas de deportista que podía ver hasta medio muslo. Parecía que no se cansaba, pero para cuando llegamos a casa, estabamos los dos tan agotados que lo primero que hicimos fue tirarnos en el salón.

-Aaaaaah! Me ha dado un tirón en el muslo.
+Buf, que putada, espera que te ayudo.

Entonces me acerqué y empecé a estirarle la pierna, se la levanté y pude comprobar que no llevaba calzoncillos. El me miraba como esperando que hiciera algo.

+Será mejor que te quites los pantalones, para ver que puede ser.
-Es que no llevo ropa interior, me roza al correr.
+Da lo mismo.
-Está bien...

Fer se empezó a bajar el pantalón, se notaba que estaba nervioso y se empezó a poner rojo. De repente, su polla quedó a la vista, estaba blanda, probablemente del nerviosismo. Entonces empecé a subir, el corazón nos latía a cien a los dos.

+Vale Fer ¿Por que no dices nada?
-¿Nada de qué?
+Lo sabes muy bien...
-No, en serio.
+Lo vi todo en tu ordenador Fer, entré en tu facebook gay, y se que sabes que lo hice.

Entonces mi hermano se quedó callado, yo le agarré la polla, estaba flácida pero muy caliente. El abrió un poco más las piernas mientras yo la observaba. De repente nos llevamos un susto, una sombra cruzó el salón, alguien había cruzado por delante de la ventana. Estaba abierta, yo rápidamente me levanté y el se empezó a subir los pantalones, el corazón me iba a estallar, pero resultó ser una vecina que había cruzado, sin más. Cerré las cortinas y el se terminó de quitar los pantalones y se sentó. Me volvi a arrodillar y se la seguó tocando.

-Que ganas tenia de que me la tocaras, casi no e lo creo.
+Pues créetelo jajajaja ¿POr qué no me lo dijiste antes?
-Obviamente por miedo jajaja

No aguanté más y le pegué un lametón en el tronco, estaba caliente y salado, luego empecé a recorrer el tronco entero de arriba a abajo y terminé por metérmela entera en la boca. No fue difícil, puesto que estaba todavía flácida. Era la primera vez que tenía una polla en la boca y me encantaba tener la de mi hermano. Su sabor era algo salado, el clásico sabor a polla. Le recorrí el glande con la lengua y se estremeció. Al poco empecé a notar como se iba poniendo dura, mi hermano estaba empalmandose en mi boca. Antes de que se pusiera dura del todo, empecé a metermela has el fondo. No me lo creía, mi boca y garganta estaban llenas con la polla de mi hermano Fer, y mis labios y nariz tocaban con su pubis y sus pocos pelos castaños y finos me hacían cosquillas. Fer me había echado las manos a la cabeza y gemía ligeramente mietras su polla se ponía más y más dura en mi garganta hasta que tuve que sacarla dejando un gran cantidad de saliva. Ahí estaba, dura y babosa delante de mi cara.

-Joder como chupas
+Jajajajaja ¿Te ha gustado? No lo había hecho nunca. -Dije mientras le pegaba un lametón.
-Si, pero es injusto

Para cuando terminó, ya tenía las manos sobandome el paquete,que ahora caía que seguia dentro de los pantalones. Me levanté y me senté en el sofá mientras el me ayudaba a quitarme los pantalones hasta que mi polla salió disparada y dura. Fer se echó al suelo rápidamente y sin pensárselo dos veces se la metió en la boca. Era genial sentir su boca y su lengua calientes y húmedas recorrer toda mi polla. Se sentía un placer absoluto, empezó a hacer movimientos de sube y baja y a tragarla con ganas. Le puse las manos en la cabeza para marcar el ritmo, le estaba follando la boca en toda regla y mi hermano lo estaba disfrutando. Me quité la camiseta y me tumbé por completo en el sofá, el hizo lo mismo y siguió chupando, me ponía fatal su cuerpo lampiño de adolescente. Me deje hacer a disfrutar de la mamada que mi hermano me estaba haciendo, pero me volvieron a entrar ganas de su rabo, entonces le pedí que se diera la vuelta para hacer un 69. Acaricié todo su abdomen y me metí su rabo de nuevo en la boca, otra vez ese sabor, esta vez se me clavaba más en la boca, por la postura, y los huevos se le aplastaban en mi frente.

-Me encanta. -Dijo Fer mientras me pajeaba un poco la polla y se la volvía a meter.

Yo directamente no pude articular palabra, solo emití un ruido de boca llena con el que el se rió. Cada vez sentía más placer y sabía que pronto me iba a correr, Fer lo notó porque paré de chupársela, solamente la dejé dentro de la boca y me dispuse a disfrutar del orgasmo que mi hermano me estaba dando con la boca. No habíamos dicho nada de la corrida, pero yo sabía que Fer estaba deseándolo.
Empecé a gemir más y más fuerte y el aumentaba su ritmo, soltó las manos, quería hacer que me corriera solo con su boca, y entonces empecé a notar como una oleada de semen salía por mi polla y llenaba rápidamente la boca de Fer, que seguía chupando sin inmutarse hasta que le empezó a escurrir por los labios. Entonces escupió toda la corrida encima de mi polla, la mayor cantidad que me había corrido hasta entonces, y de nuevo se la metió entera hasta el fondo, y apretando con la boca, fue subirnedo para recogerla toda, y aún con mi polla en la boca, pude notar como se la tragaba.

+Dios Fer, ha sido la mejor corrida que he tenido en mi vida.
-Se nota, te has corrido un montón. -Dijo sonriendo, aún con los labios brillates de mi corrida.

Pero la verdad es que se me había bajado el calentón y no me apetecía chuparsela más, así que para que no se quedara con el calentón, le hice una paja con mi saliba que disfrutó un montón. Luego nos fuimos a duchar y a preparar la cena.

-No sabía que te iba este rollo hermanito.
+No me iba, no me va... no se, simplemente estaba muy cachondo, pero si que lo disfruté.
-Ya bueno... ¿Crees que te apetecerá hacerlo otro día?
+Por supuesto, me ha encantado, y además es mucho mejor que el porno jajajajaja

Ambos nos reimos y seguimos a lo nuestro. Y mis padres tranquilamente esquiando, les daría algo si supieran que sus hijos se habían pasado la tarde desnudos, chupandose las pollas y que yo había alimentado a mi hermanito con mi semen, y que lo íbamos a volver a hacer.

Esa fue la primera experiencia con Fer, fue sencilla, pero una de las más morbosas.